Previa NBA 2018-19: Dallas Mavericks


Previa de la temporada NBA 2018-19 sobre Dallas Mavericks. Datos, resultados de la temporada anterior, un vistazo a su plantilla y a sus futuros agentes libres, los objetivos del curso, el jugador a seguir y un pronóstico sobre la franquicia.

Dallas Mavericks

Balance 2017-18: 24-58 (13º en el Oeste, no clasificados para playoffs).

Entrenador: Rick Carlisle (11ª temporada).

Agentes libres más importantes en 2019: Harrison Barnes (opción de jugador), Dorian Finney-Smith (restringido), Dirk Nowitzki, Salah Mejri, DeAndre Jordan, Wesley Matthews, José Barea.

La plantilla

Altas: Luka Doncic (Draft), Jalen Brunson (Draft), Ray Spalding (Draft), Kostas Antetokounmpo (Draft), DeAndre Jordan y Ryan Broekhoff.

Bajas: Nerlens Noel, Seth Curry, Doug McDermott, Yogi Ferrell.

Siguen: José Barea, Devin Harris, Dennis Smith Jr, Wesley Matthews, Harrison Barnes, Dwight Powell, Dorian Finney-Smith, Maxi Kleber, Dirk Nowitzki, Salah Mejri, Jalen Jones.

Así encaran la temporada

Ya lo dijo el head coach antes de comenzar siquiera la pretemporada. “El objetivo que tenemos es alejarnos de la fea marca de ser una franquicia que no es ganadora”. Ni más ni menos. Tras certificar su peor temporada desde 1998 (1999 no cuenta por ser fecha de lockout), los Dallas Mavericks solo pueden tirar hacia delante.

Lo harán después de ser uno de los equipos que más han mejorado en verano, con Luka Doncic y DeAndre Jordan como antídotos contra otro chasco regular, y que además han mantenido a todos sus jugadores importantes en la plantilla. Lo cierto es que los Mavs pueden estar un poco verdes para insinuarse a los playoffs a primera vista; no obstante si acumulan género para restañar un balance en positivo de resultados. La semilla para volver a ser una marca ganadora, que es lo que busca Carlisle.

Doncic “es, por mucho, el mejor jugador del Draft”, reconocía Mark Cuban (propietario) momentos después de perder dos lugares en el Draft para hacerse con el prodigio esloveno —enviaron a su elección número 3, Trae Young, a un solar llamado Atlanta a cambio de Luka—. Y el diagnóstico hacia Doncic una vez pisado territorio de pretemporada ha sido boyante: hasta los operarios de la mopa en las instalaciones de Dallas han visto una luz especial en Luka. “Saquen su abono (para verle) o se arrepentirán”, decía nada más presenciar sus sesiones Carlisle; “su visión de juego es increíble” decía el maestro Obi Wan Nowitzki. Todos alucinan con él y si bien puede que no fuera el jugador con mayor techo de su generación del Draft, sí es el que más preparado está para la competición. No en vano llega a la NBA (19 años) después de ajustarse el laurel de mejor jugador de Euroleague y de la Liga Endesa en la cabeza.

Aun con la llegada de DeAndre (firmó por una temporada), el gran atractivo de los próximos cuatro años habla esloveno, español y quiere mejorar en inglés.

Doncic, que podría actuar hasta de ‘cuatro’ según interpretaciones iniciales, tendrá que cooperar a que el ataque de Dallas desencalle. El pasado curso fueron el tercer equipo menos anotador por partido (102,3 puntos), además de gastar gafas de culo de vaso en tiros de campo, con el quinto peor porcentaje de la NBA (44,4).

Y explicamos el matiz de que Doncic podría jugar de ‘cuatro’ en la revolucionaria pizarra que incuba Carlisle. Considerando que está en desventaja natural para defender unos y doses atléticos en la NBA, Carlisle planea colocarle como ala-pívot que se vea las caras —en defensa— con el tres o cuatro menos potente del rival. Es decir, que Harrison Barnes le echará una mano cuando el ‘cuatro’ rival sea un Miura de cientos de kilos y Doncic bailará con el manso; pero Matthews y Smith Jr. son innegociables como candado del backcourt. Eso deja un quinteto con los citados jugadores más DeAndre Jordan, quedando Nowitzki como sexto hombre por primera vez en su carrera.

Volviendo al desempeño de Dallas el pasado curso, tampoco anduvieron despiertos en rebotes, fueron el cuarto peor conjunto esperando la sentencia del hierro. Para tal menester y para reparar la defensa (2º equipo que menos tapones ponía y 18º en defensive rating) llegó DeAndre Jordan, que años después de abandonar el altar segundos antes del “sí quiero” oficial a Mark Cuban volvió a querer compromiso con los Mavericks —esta vez sin fuga—. Jordan llega por una temporada, aunque dado el amplio margen salarial de Dallas para la temporada que viene (solo 58 millones comprometidos) podría seguir bajo el sol de su Texas natal más años. Su presencia resulta clave, puesto que el pívot sentencia una defensa por completo para hacerla élite y también es un terminal multi-función en ataque. Las posibilidades tras bloqueo con Jordan son como una cartera repleta en capital de provincia; nunca terminan. De eso se aprovecharán a conciencia los jóvenes Doncic y Smith Jr., pero todo el equipo notará las ventajas tras bloqueo que generan los 120 kilos de producto DeAndre.

De ese modo, el verano de los Mavs es de matrícula pues han adquirido la estrella del futuro y el alfil (más que alfil, una torre) que les hace ser competitivos desde ya.

¿Qué problemas encontrarán entonces? Para variar en la división suroeste, su realidad está rodeada de conjuntos caníbales. La competencia por los playoffs en el Oeste es voraz y tienen prácticamente imposible no irse de vacaciones en abril. Más. Tampoco Nowitzki es el mismo que un día ofreciera al cielo un MVP y cada vez lo será menos. Y tampoco ayuda a los Mavs que dos de sus grandes valores coleccionan uno y ningún año de experiencia en la liga (Smith Jr. y Doncic). El proyecto es a más años pero las piezas principales ya observan el tablero en Dallas. La otra pata del proyecto, Harrison Barnes, podría ser agente libre el verano que viene (player option) y de su esperado paso adelante dependerán más años como capitán de la etapa post-germana.

De ese modo, los Mavs no han de andarse tanto con lupa en lo que ya fallaron el pasado curso sino construir en base a lo que ha llegado. Véase, Doncic, pues el verano que viene Barnes, DeAndre Jordan o Nowitzki serán agentes libres y la franquicia podría pasar a manos directas de los más jóvenes en tiempo récord. La temporada 2018-19 ha de aprovecharse para que la entrega de llaves de la franquicia se haga efectiva con garantías.

El progreso de Doncic y el resto de imberbes puede ser idílico en un año sin presión por ganar demasiado, con una plantilla muy decente y con todo el respaldo de un propietario, Cuban, que devuelve los esfuerzos de sus jugadores multiplicados por 50. Año sonriente de los Mavs después de su peor temporada en el siglo actual. De ahora en adelante, siempre irán a mejor. Y lo harán con sangre eslava en el circuito.

El jugador a seguir

Luka Doncic. Llega a un lugar hecho a medida para sus habilidades y proyección. Un entrenador con mentalidad abierta, presión inexistente por ganar, un roster afilado en verano así como la mentorización de algunos grandes veteranos (Dirk Nowitzki, no haría falta más) elevan las perspectivas de su año como novato. Luka es el futuro de Dallas; y ese porvenir empezó con el primer paso de Luka en Texas.

La previa de Drafteados

El pronóstico

Elio Martínez, director de nbamaniacs, dará un pronóstico personal y subjetivo sobre lo que cree que hará cada franquicia durante la temporada 2018-19.

Dallas lo tiene muy difícil en el Oeste. Es un conjunto ilusionante por lo que puedan aportar las llegadas de Doncic y Jordan sumado a la ética de trabajo de Carlisle, pero aún así tendrán complicadísimo acceder a playoffs. No creo que lo consigan, aunque el objetivo es claro: luchar por acceder a las rondas por el título y cambiar la imagen del pasado año.

Anterior equipo analizado: San Antonio Spurs. Próximo equipo: Grizzlies.


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