Una apuesta entre Collin Sexton y Darius Garland


La temporada regular no se ha desarrollado como esperaban los Cavaliers. Aún con la ampliación de los equipos implicados gracias a la instauración reciente del play-in, la franquicia de Ohio quedó apartada de la contienda con antelación tras caer derrotados ante Indiana la semana pasada.

Un desenlace nefasto para sus intereses pues suman ya once tropiezos consecutivos, la peor racha de la temporada, tras el sufrido contra los Pacers este lunes. Las lesiones y algunos cambios importantes en la plantilla han afectado al rendimiento del equipo, el cual arrancó a muy buen nivel el curso antes de caer en picado, aunque no sirve como justificación general.

Este escenario les obliga a enfocarse ya en la próxima temporada y utilizar estos últimos partidos como una pequeña antesala hacia donde pretenden dirigir el proyecto. “Nuestro trabajo será evaluar a los muchachos que han jugado mucho”, afirmó el head coach J.B. Bickerstaff al medio The Athletic. “Los Collin, los Isaac,… y ver en qué ámbitos han mejorado y dónde necesitan seguir mejorando.”

Esta experiencia, aunque se reduzca a otros tres encuentros más, es fundamental para el desarrollo de los jóvenes del equipo, así como para trabajar en la química del mismo. En efecto, no ha sido sencillo completar ambas tareas. Problemas físicos, operaciones y experimentos han llevado a Bickerstaff a utilizar hasta 614 quintetos distintos este curso. El objetivo del cuerpo técnico siempre se sustentó sobre el desarrollo individual y colectivo, algo que no han podido explotar del todo.

“Nuestras conversaciones con los chicos se han basado en las cosas pequeñas. Nos hemos concentrado en la toma de decisiones”, prosiguió el técnico. “Esas decisiones se toman en función del plan de juego y los ajustes que tenemos que hacer cada noche.”

Cuatro de los cinco jugadores que componen actualmente el quinteto inicial no superan los 23 años y comprenden la columna vertebral futura del equipo. En el caso de Jarrett Allen e Isaac Okoro la apuesta es inamovible a día de hoy. Sin embargo, la presencia conjunta en el back-court de Collin Sexton y Darius Garland sigue generando dudas a pesar de la evolución que han comprendido ambos. Fundamentalmente en lo que a la limitación de funciones y complemento de sus habilidades se refiere.

De momento se ha comprobado que por separado son dos piezas muy fiables. Sin embargo, precisan de ajustes y acompañantes muy específicos cuando comparten pista. Hasta 22 parejas distintas de los Cavaliers han coincidido en cancha durante al menos 400 minutos este curso. La compuesta por Sexton y Garland ocupa la décima posición en Net Rating (-8,1), habiendo solo una que devuelva valor positivo: Garland y Nance Jr. (+0,1).

En este punto ya encontramos dos detalles interesantes: los mejores dúos en ataque presentan un hombre alto, ya sea Jarrett Allen o Kevin Love. En defensa, los números son un desastre si el acompañante es Cedi Osman. El mayor punto de equilibrio se encuentra en Garland, quien ofrece mejor rendimiento en ataque junto a alguno de los big men señalados y en defensa cuando le acompañan Okoro o Nance Jr.

Esto se extrapola también a quintetos completos. Las limitadas dimensiones de Garland y Sexton (185 centímetros cada uno) obligan a sistemas más grandes y con vocación defensiva a su alrededor. Un equilibrio que, de momento, parece ofrecer Okoro: los cinco quintetos con mejor Defensive Rating y con mejor Net Rating lo incluyen a él. A mayores, un Nance Jr. o Allen para intentar contener la pintura.

Así, la coexistencia de esta pareja sigue generando tantas alternativas en pista como dudas por su rendimiento y la necesidad de ajustes para que los pros superen a los contras.

El valor de cada uno

El principal cambio que han protagonizado ambos se ha originado desde su carácter posicional en la cancha. Darius Garland ha pasado de disputar el 75% de sus minutos como escolta durante su año rookie a hacerlo en su totalidad como point-guard este curso, según el portal Basketball-Reference.

En el caso de Collin Sexton, la transformación ha sido a la inversa aunque no tan marcada: de un 100% como base durante sus dos primeros años en la NBA a un 41% este año, siendo los restantes como escolta. Resumiendo, sin números por medio: la dirección del juego ha caído de forma general sobre Garland, mientras que Sexton ha desempeñado funciones de ejecutor.

Una inversión de papeles comprensible. Garland ha crecido en su comprensión del juego y en la lectura de los planteamientos defensivos rivales. Un carácter altruista y colectivo que no casa del todo bien con Sexton, cuyo egoísmo habría despertado ampollas dentro del vestuario.

En sus dos años como base titular, Sexton solo promedió tres asistencias por partido. Solo en este, Garland ya se ha ido hasta los 6,2 pases de canasta por velada. Su mayor IQ le permite leer mejor el juego, involucrar a su compañeros y ofrecerles mejores situaciones de tiro. Un rendimiento que ha ido de la mano con una mayor responsabilidad y liderazgo dentro del vestuario. El propio Bickerstaff lo ha descrito como una pieza importante para unificar y cohesionar el equipo.

El técnico ha destacado su progreso. Incluso en el ámbito defensivo, gran preocupación en Cleveland dadas las dimensiones limitadas de su back-court. Por este sendero continuará su desarrollo, así como en aumentar su confianza en su tiro exterior. Garland presenta un acierto del 39,4% en triples aunque en solo cinco intentos por encuentro. Así, Bickerstaff insistirá en que lance más. “Darius ha demostrado este año que está dispuesto a aceptar cualquier desafío. Tiene mucho coraje y una gran determinación. Y eso supone un progreso seguro”, afirmó satisfecho el entrenador.

Menos balón y más efectividad

Así, la lógica nos dice que más balón en manos de Garland significa menos uso del mismo por parte de Sexton. Sí y no. La tasa de uso de Garland ha crecido del 20,7% al 25% en solo un año. Por su parte, Sexton la ha incrementado en dos puntos porcentuales (del 27% al 29%).

No obstante, su juego ofensivo se ha diversificado. Collin ha intensificado su mejoría en el juego sin balón y los cortes a canasta cuando no es la opción en la creación. Cuando lo es, basa su juego en las lecturas desde el pick-and-roll. En este tipo de situaciones es el máximo realizador del equipo con ocho puntos por encuentro. Además, ha aumentado en casi una y media su número de asistencias (4,3). Sin embargo, su efectividad desde el triple (37%) ha disminuido respecto a otros años y su mayor peligro llega desde las dos situaciones previamente mencionados: cortes a canasta y penetraciones tras bloqueo.

Bickerstaff justificó este crecimiento alrededor de su capacidad para leer mejor las defensas y adelantarse a los posibles ajustes y ayudas rivales. También ha elogiado su mayor visión en la creación aunque adelantó que lo que esperan de él es que se centre a tiempo completo en la anotación, relegando la organización en Garland y las otras opciones de la segunda unidad.

De hecho, Sexton se convirtió en el segundo jugador más joven en la historia de los Cavs en alcanzar los 4.000 puntos durante el partido celebrado la semana pasada ante Phoenix Suns. Y el cuarto en cuanto a partidos necesarios se refiere (200) tras LeBron James (166), Austin Carr (190) y Kyrie Irving (193).

De este modo, todo apunta a que en las oficinas de Cleveland precisarán de más tiempo por delante para comprobar la verdadera y definitiva efectividad de esta dupla. No ocurre así con Jarrett Allen e Isaac Okoro, cuyo futuro parece más claro y definido. En el caso de Garland y Sexton se trata de un experimento que todavía no ha arrojado los resultados suficientes para tomar una decisión definitiva.

(Fotografía de portada de Todd Kirkland/Getty Images)


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