Wayne Ellington, el triplista que siempre estuvo

es uno de esos. Le has visto de pasada en algún partido, pero no llegas a conocer de verdad quién es. Últimamente ha tenido un repunte, está jugando bien, pero es otro de esos.

El próximo año será considerado ya veterano en términos contractuales. Ha pasado por 7 equipos en 9 temporadas. Será agente libre en el verano que ya se aproxima y es uno de esos especialistas de los que algunos equipos querrán tirar para mejorar la rotación de jugadores en plantilla.

En un equipo conjuntado como los de , de los que ya hemos hablado aquí, Ellington ha encontrado todo lo que buscaba: paz, confianza, acierto y éxito, por ese orden. Ellington participa hoy en el Concurso de Triples de 2018, en el . Lo hará en Los Ángeles, una ciudad que le trae recuerdos (y no todos son positivos). Es un momento definitorio si consigue brillar, para asegurar su futuro pero también para honrar su pasado.

¿De dónde viene?

Ellington nació en Wynnewood, un barrio de la zona periférica de Filadelfia. Él, un chico en apariencia sosegado, vivió su infancia en las cercanías de una de las ciudades más conflictivas de América del Norte. Fue educado en escuelas de corte religioso del estado de Pensilvania como son Birdsboro y Merion.

Comenzó a destacar mucho, más que otros coetáneos, por su capacidad como tirador. En 2006 saltó a los Tar Heels, el mítico equipo por el que pasaron Michael Jordan y otras leyendas de la , y él era el reclamo. El portal web Rivals, uno de los que tiene Yahoo para hablar sobre el deporte aún no profesional, le categorizó como el mejor escolta de su generación y le metió en el top-10 de jugadores de aquel año. Todo un aldabonazo.

Estuvo en Carolina del Norte hasta 2009, donde volvió a retomar de verdad el aroma de estrella que desprendía desde el principio. En aquella Final Four, en el Ford Field de Detroit, su equipo ganó el campeonato y él se alzó con el premio al Jugador Más Sobresaliente (MOP). En ese momento tomó la decisión de ir a por todas y presentarse al draft, en el que fue elegido en aquel verano y en la 28ª posición por Minnesota Timberwolves (que también se hizo con Ricky Rubio y Jonny Flynn).

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Su punto de inflexión

Su presencia no ha sido la que se preveía antes del profesionalismo. En los Wolves, los Grizzlies, los Cavs y los Mavericks su papel fue difuso, con momentos de más poder y otros que rozaban lo marginal. Él, al pasar de la estabilidad de Minny a cambiar de equipo cuatro veces en dos años, no se adaptó bien. Su constante también cambiaba en la cancha: algunos le requerían para recibir y tirar, otros le obligaban a fabricarse sus propios tiros. No hubo una hoja de ruta para que el crecimiento de Ellington fuera acorde a la calidad que se le sabía suya.

Y llegó a los Lakers. Los de los últimos coletazos de Kobe Bryant, que ponía en un brete a Mitch Kupchak a la hora de confeccionar la plantilla por el poco margen salarial que les daba. El GM de los Lakers tenía que tirar de gente como Wayne Ellington, cuyo posicionamiento había quedado ya muy devaluado a los ojos del espectador medio, casi imperceptible. Y todo cambió, y no porque fueran los Lakers o fuera Los Ángeles, sino por algo más ajeno y luctuoso.

El 9 de noviembre de 2014, cuando estaba en plena preparación para un Hornets-Lakers en Charlotte, Wayne Ellington recibió la noticia de que su padre, del mismo nombre, había sido asesinado. Las crónicas de la prensa local de aquellos días no terminaron de esclarecer el caso, pero sí que Ellington Sr. fue atacado cuando conducía por su barrio de Filadelfia y acabó tiroteado por un hombre de 34 años que no ofreció razones para ello en el juicio posterior. Y aquello volvió a Ellington Jr. en una persona todavía más genuina.

“Tenía mucha rabia, estaba furioso, pero sabía que eso no iba a arreglar lo que había pasado. Sigo tratándolo, pero hice un esfuerzo con mi familia y con la organización de la NBA para tratar de llevar algo tan negativo a lo positivo por la posición en la que estoy como atleta. Puedo cambiar la vida de algunas personas si voy tocando puertas y concienciando sobre esto”

Ahora que la violencia con armas de fuego vuelve a estar -pese a que nunca desapareció- en el centro del debate público de Estados Unidos, qué mejor que recordar que Ellington organiza ahora un partido anual llamado Peace Games. En él trata de concienciar a los demás.

“Es algo que no va a cambiar de hoy para mañana, eso ya lo sé. Y no lo voy a cambiar yo ni dos ni tres personas. Pero si con estas acciones logró tocar la fibra de dos o tres personas y ellas lo transmiten, entonces he hecho bien mi trabajo. Me lo tomo así”

En 2016, tras pasar por el oasis en el que se han convertido los Nets en estos años, firmó con los Heat de . Desde aquel suceso es otra persona y eso le ha reforzado también como jugador.

Hombre en Miami

Spoelstra ha adaptado muy bien a Wayne Ellington desde el primer momento. Un Ellington que ya había tenido los fogonazos lógicos de alguien con buena mano, pero sin continuidad real alguna. En estos Heat que tanto abarcan, él encontró sitio.

Desde que llegó a Miami supera los 10 puntos por partido nuevamente. Y es lo que necesitan de él. Si nos vamos a la estadística avanzada se ve claramente que ésta en concreto es una temporada diferente: es la mejor en el ratio de intentos triples, en true shooting y en valor de reemplazo en la cancha. Sin él no se entienden estos Heat, que marchan ahora mismo como cabezas de serie de la Conferencia Este.

Queda resolver la duda de qué pasará ahora con él debido a la llegada Dwyane Wade, con lo que se suma otro escolta al plantel (Johnson, Richardson, Wade y Ellington). Esto puede minar la gran producción que está protagonizando, pero por ahora no hay quien le quite lo bailado.

La exposición del concurso

Los triples son el concurso más estable del All-Star. Las habilidades, por lo novedoso e inestable, y los mates, por depender tanto de la imaginación y la lucha contra el recuerdo, no lo son tanto. En el de esta edición de 2018, Eric Gordon defiende la corona.

Ellington llega bien acreditado. Aporta 2,9 anotados de 7,6 intentados. Ambos datos son un récord para él, lo que habla también a las claras de la mejora en la que está inmerso a sus 30 años. Es el 5º que más triples ha anotado esta campaña tras Harden, George, Thompson y Curry, que tampoco son malas compañías.

Tras un camino largo y tortuoso es hora de disfrutar.