¡Más Paul George que nunca! Victoria histórica en el Staples

Vince Carter tuvo la fortuna de no poder vestirse de corto anoche; así, cuando el jugador con la carrera más extensa de la historia de la NBA se retire y de entre sus mil entrevistas le pregunten por esa noche aciaga, esa derrota humillante que tras más de veinte años dedicado a esto borraría de su historial… podrá eludir la acaecida el 16 de noviembre en el Staples, por no salpicarle directamente ni poder haber hecho nada para evitarla.

150-101. Palizón el sufrido por los Atlanta a manos de Los Ángeles sin Kawhi Leonard pero con . Seguimos sin ver la maquinaria al completo. La hidra va alternando sus cabezas y por el momento no embisten a la vez. Y nosotros, por ahora, no necesitamos más. Pues qué delicia poder disfrutar así en solitario, como nunca y como siempre, de la elegancia asesina del alero. “Nuevo hombro. No me he sentido así de bien en muchísimo tiempo”. Tiembla la Liga. Tiembla el Oeste. Traquetean todos en Los Ángeles.

Noche de récords rotos

Como no ha tardado en señalar Tomer Azarly (de Clippers.com y Clutchpoints) este triunfo por 49 puntos implica dos cosas: la victoria por mayor margen de la historia de la franquicia, desplazando así la conseguida ante los Lakers en 2014 (+48) al segundo lugar; y su segunda máxima anotación de siempre (se resisten los 152 a los Raptors en 1998).

George, en su segundo partido oficial con los Clippers y primero ante su nueva hinchada, no se reservó nada y cuesta creer que acabe de regresar tras varios meses en el dique por lesión: 37 puntos, 4 rebotes, 3 asistencias, 2 robos y 1 tapón ha sido su carta de presentación en sólo 20 minutos frente a unas gradas que, como si de fútbol se tratase, terminaron haciendo la ola. Porcentajes de locura, además: 58,6% en tiros de campo y 54,5% en triples (6 de 11), a lo que añadir la guinda desde la personal con un perfecto 11 de 11. Sus 37 suponen también otro récord: el máximo de un jugador de los Clippers en su debut en casa, superando los 35 de Phil Smith en 1980.

Con semejante acierto y la seguridad y confianza con que le hemos visto tirar, debemos creerle cuando afirma que su hombro ha dejado de ser un problema.

Las bajas: una oportunidad

A falta de Kawhi, siempre es bueno , quien raro es que falte a la cita. El 6º hombre por derecho propio anotó 25 puntos desde el banquillo, y se apuntó también a la veintena un fenomenal Jerome Robinson (21). Ante las bajas de Kawhi (esta vez no fue el load management, sino una contusión leve en la rodilla), Beverley y Shamet, asistimos a la primera titularidad de Terance Mann (13 puntos en un 6 de 8) y a 8 minutos de continuidad en su otro interesante rookie, Mfiondu Kabengele (puesto 27º del draft) que los amortizó para 10 tantos con 2 de 3 en triples.

Erráticos e impotentes

Los Hawks arrancaron la velada entre bostezos (20-3 en el minuto 8:20) y cuando se quitaron las legañas los Clippers ya les habían metido 43 puntos en el primer cuarto; un diferencial de -13 ante el que ya nada pudieron hacer, excepto presenciar como la horquilla crecía y crecía.

Fue una de esas noches en las que los aros parecían tener un tamaño distinto. Gigante el suyo, minúsculo el del rival. Como un dedal. Así se explica el 37,8% en tiros de campo y del 25% en triples con Trae Young (4 de 16), Cam Reddish (4 de 15), Jabari Parker (5 de 12) y DeAndre Hunter (5 de 14) como adalides de ello.

“La belleza de este deporte es que hay 82 partidos, por lo que puedes redimirte a la noche siguiente”, explicaba ante los medios el entrenador Lloyd Pierce, con la pretensión de pasar página cuanto antes. “No hay tiempo ni necesidad de detenerse a pensar. Todos tenemos que mejorar y competir mejor. Hoy no lo hemos hecho y ha sido frustrante”.

Despacito

Con este triunfo, a ritmo de Luis Fonsi, los Clippers se colocan con un 8-5 y sextos del Oeste. Tras varios altibajos y sin las calderas todavía a tope, vemos bosquejos, breves spoilers de lo que pueden llegar a ser. El verano ha sido un all-in por sólo dos jugadores. A título individual y a la espera de verlos en simbiosis, el acierto parece absoluto.

(Fotografía de Harry How/Getty Images)


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