Cuatro derrotas consecutivas de los Spurs

Los tiros libres son esa parte del boxscore a la que no prestamos atención, a no ser que sirvan para dirimir un final apretado por una falta a destiempo (classic: si mete los dos ganan; si falla uno, prórroga…) o porque la diferencia entre los que ha lanzado un conjunto y otro sea tan abismal que realmente hayan marcado el ritmo y el resultado del partido.

Anoche sucedió lo segundo. Los Orlando tiraron exactamente con el mismo acierto en tiros de campo y en triples (41,4%) mientras que San Antonio hizo casi lo propio pero con porcentajes bastante mejores (50,6% en TC Y 50% en triples). ¿Donde radicó y se originó entonces el triunfo de los locales? Desde la personal: tanto en cantidad como en acierto.

Los Magic lanzaron 24 tiros libres más que sus oponentes, que se tradujeron en 21 puntos extra con el crono detenido (27 de 34 por 6 de 10). Lapidarios en un encuentro donde los de Popovich llegaron a manejar varias rentas cómodas superiores a los diez puntos, pero ante las que los de Clifford siempre supieron reponerse y, finalmente, imponerse (111-109).

Rotaciones cruzadas

Hubo asimetría en las rotaciones. Si por los Spurs fue la segunda unidad la que lograba abrir brecha mientras se mantenía en cancha (los cinco jugadores de banquillo que saltaron a pista acabaron con +/- positivo, mientras que el quinteto titular al completo terminó en negativo), por los Magic fue exactamente al revés, aunque a Clifford no le tembló el pulso en los minutos finales y a pesar de la dinámica confió en sus veteranos para cerrar la noche (D.J. Augustin y , este último con 10 tantos en el último periodo) y estos respondieron.

“Eso es lo que T-Ross hace una y otra vez cuando ganamos partidos”, decía su compañero (el deseado) Aaron Gordon, autor de 14 puntos, al final de choque. “Él da un paso al frente y mete esos grandes tiros. Lo necesitábamos esta noche”.

El máximo anotador del encuentro fue con 26 tantos seguido en sus filas de los 20 de Ross. Markelle Fultz sumó 13 puntos con un 7/7 desde la personal, viendo premiado así su estilo agresivo, que es justo en lo que debe incidir mientras no termine de recuperar su viejo tiro.

“Creo que la diferencia estuvo en que cedimos demasiados rebotes ofensivos (fueron 14, por los 8 de los texanos). Ellos supieron aprovecharlos y fue definitivo, porque el partido se decidió por una posesión”, comentaba al final DeMar DeRozan (21 puntos) tras una notable actuación que empañó con una flagrante sobre Gordon en la posesión final que acababa con cualquier opción de triunfo de San Antonio.

Sin descanso

Se les escapó una victoria que pareció segura durante varios tramos de la velada y son cuatro seguidas para unos Spurs que no tendrán tiempo para la reflexión y la autocrítica, pues esta misma noche se enfrentan a los Portland Trail Blazers en back-to-back. Actualmente logran mantenerse 10º del Oeste gracias a su buen arranque de campaña… pero es un 5-7, y los balances negativos chirrían y de qué manera en feudo Spur.

Los Magic, paradojas del Este-Oeste, con idéntico récord ocupan la octava y última plaza de acceso a los playoffs de su conferencia.

(Fotografía de Carmen Mandato/Getty Images)


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