Daryl Morey, sobre Houston: “Podemos ser el mejor equipo ofensivo de siempre”


Repasamos también el regular arranque del equipo texano, que presenta la tercera peor defensa de la temporada; sus actuaciones son más débiles de lo que parecen

Los Houston Rockets han arrancado la temporada 2019-20 con dudas, como no podía ser de otra manera después de haber accionado una remodelación tan honda como la de Russell Westbrook y Chris Paul. El equipo que prepara Mike D’Antoni se encuentra todavía diseccionando sus posibilidades existentes para diagnosticar el mejor camino a ganar partidos. Como el pasado curso, les está costando despegarse de las sábanas. Les está costando un mundo.

Los Rockets presentan un balance de 4-3 en estos momentos, habiendo hincando la rodilla en los tres compromisos de mayor entidad hasta el momento (Milwaukee, Brooklyn y Miami). No parece tan mal trayecto, no obstante existen más debes de los que dice tal registro. Houston es el combinado que más puntos produce en cada partido (121,3) pero en defensa las cosas no han comenzado tan erguidas: son el tercer equipo con peor rating defensivo (113,6), estadística que cuenta los puntos permitidos cada 100 posesiones disputadas.

Vamos, que la marcha de los Rockets en defensa está siendo toda una comparsa. Una procesión de errores que lejos está de la efectividad proyectada tras la llegada de Russ. La marcha de Jeff Bzdelik, entrenador defensivo en las últimas temporadas, ha rescatado el viejo y peligroso dogma de Houston, D’Antoni y la defensa. Ya se vivió algo parecido la pasada temporada, cuando el equipo inició la marcha sin su especialista en sistemas de retaguardia y tuvo que repatriarle (se había jubilado) en noviembre para sellar las vías de agua que ponían en peligro la navegación de crucero.

Comenzaron los Rockets 2018-19 como una de las perores defensas de la liga (tal que ahora) pero izaron el rumbo para acabar con secuencias bastante más aceptables. La mejoría fue notable de nuevo con Bzdelik al mando. A favor del técnico asistente queda que en la última campaña que pudo estar al completo Houston terminó con un 105,7 en su rating defensivo (quinto mejor de la liga); y el pasado curso, desde que volvió a la guarida de los triples a granel, en 110,1. Nada mal comparando tales datos con la temporada actual.

El agujero defensivo actual vuelve a ser evidente y también lo es que la química entre James Harden y Westbrook tiene un margen de mejora gigantesco. Aun con eso, Daryl Morey, directivo al mando de la franquicia, considera que estos Rockets pueden hacer historia. De la verdadera.

“De veras pienso que podríamos ser el mejor equipo ofensivo que ha pisado una cancha”, pudo compartir Morey en una entrevista con el periodista Kelly Iko, de The Athletic. “Veremos si podemos llevar eso a cabo, pero nuestro juego en transición ha sido realmente bueno. Obviamente, el año pasado fuimos uno de los mejores equipos de siempre atacando en estático. Ha habido veces que hemos combinado esas dos fórmulas y lucimos realmente bien. A veces nuestras transiciones han fallado, otras fue nuestro ataque estático. Pero si las llevamos al nivel que creo que podemos, seremos el mejor equipo ofensivo de la liga y un top 10 en defensa. Esa es la fórmula para ganar un campeonato”, podía sentenciar Daryl Morey, ya con algo más de licencia después del guirigay que se montó por su apoyo a la causa de Hong-Kong en la crisis china.

El inicio de Harden

Las armas ofensivas las tienen, son ya el equipo que más puntos anota, sin embargo la efectividad no ha estado del lado del equipo de Mike D’Antoni en este arranque. Los Rockets son el noveno peor equipo en lanzamientos de campo (porcentaje de 43,6%) y el tercero peor en triples (30,7%). Sus volúmenes de lanzamiento lejano no se ven alterados por la mala puntería de un día y por ello Houston es el grupo que más triples efectúa (47,8) por partido. Da igual quien esté delante y el tino que haya. Triples y más triples combinados con las transiciones rápidas que ahora posibilita la presencia Westbrook (“seis segundos o menos”, la nueva obsesión del técnico).

James Harden tampoco ha comenzado la temporada en su mejor alter ego. Si bien promedia 36,6 puntos, el mejor registro de su carrera si lo mantuviese hasta el final y líder de la liga este curso, está más desacertado que nunca. Acredita un flácido 25,3 por ciento en triples y 38,1 en tiros de campo; pobre balance, el más bajo de toda su vida profesional.

Sus partidos desde el rango de 7,25 metros están resultando para olvidar:

  • Partido 1: 1 de 8 (12,5%)
  • Partido 2: 2 de 18 (11,1%)
  • Partido 3: 3 de 14 (21,4%)
  • Partido 4: 6 de 14 (42,9%)
  • Partido 5: 2 de 16 (12,5%)
  • Partido 6: 3 de 9 (33,3%)
  • Partido 7: 7 de 16 (43,8%)

En muchas ocasiones la insistencia de Harden con el triple ha llegado a ser perjudicial para su equipo, aunque su promedio de puntos parezca (sea) de otro planeta. Lo es, pero la ausencia de acierto pocas veces viene acompañada de un descenso en los intentos.

Puntos encajados

Todo eso en cuanto al ataque, porque en defensa los problemas se multiplican como alimentos en un pasaje bíblico. Partidos con 123, 117, 158, 123 o 129 tantos encajados evidencian una carencia absoluta de fortaleza a la hora de defender. El problema puede ser aún mayor con Bzdelik ahora en las filas de New Orleans, sin posibilidad de ser rescatado para la causa con el vagón en marcha como el año pasado.

“Vamos a ser un buen equipo en defensa. Obviamente, ha habido algunas cosas que no han estado bien. Pero tengo mucha confianza de que seremos uno de los mejores 10 equipos en defensa al final de la temporada. Para ser un equipo que luche por el campeonato, necesitas estar en el top 10 en cuanto a la defensa”, añadía a su alegato Daryl Morey.

Mimbres cuentan los Houston Rockets para pelear por lo que quieran esta temporada, también plantilla, más con su hombre del saco particular (llamado Warriors) anulado para el combate del presente curso. Sin embargo, mucho tiene que crecer y adaptarse el equipo respecto al arranque de curso si quiere ser un candidato real al campeonato. Tanto en ataque como en defensa. De manera obvia, la temporada solo ha arrancado y Houston puede implementar muchísimas mejores, pero su inicio ha tenido unos cuantos puntos negros que ir exfoliando. Demasiados, seguramente.

(Fotografía de portada: Tim Warner/Getty Images)


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