Don Nelson: “Nash y Nowitzki congeniaron porque les gustaba la cerveza”

Más confesiones de archivo que datan de la época en la que y empezaban a tener su propia constelación en la NBA.

Si ayer nos hacíamos eco de unas declaraciones que Don Nelson y Mike D’Antoni emitían al hilo del desaprovechado talento en suspensión del base, hoy el genuino técnico de los Mavs recuerda por qué Nash y Nowitzki se hicieron tan inseparables durante sus primeros años en la liga.

“Creo personalmente que hicieron clic porque a los dos les gustaba beber cerveza. Empezaron a estar juntos a todas horas, se hicieron inseparables”, alega el mítico técnico Nelson y se pudo hacer eco Marc Stein en un artículo para el NY Times. Como era el estilo de juego de sus equipos, desenfadado y divertido, las declaraciones de Don rara vez lindaban lo común.

Nelson en los Mavs

fue técnico en la NBA entre 1976 y 2010 en los Bucks, Warriors, Knicks,  —donde coincidió con los jóvenes Nowitzki y Nash— y Warriors de nuevo. Como jugador tocó el cielo con los Celtics, con los que fue campeón en cinco ocasiones, en la época de Bill Russell como senescal de la NBA.

El estilo de sus equipos abierto, extrovertido y ofensivo le granjeó fama de gran entrenador y de que sus equipos eran atractivos de presenciar. Con Dallas logró edificar un equipo ganador con los Mavs que volvió a entrar en playoffs (2001) tras once años de ausencia. Sus Mavs pisaron la postemporada en cinco ocasiones seguidas bajo su mando, y, tras marcharse, lo hicieron hasta en 12 ocasiones consecutivas.

La amistad Nash-Nowitzki

Nelson fue el tutor de los jóvenes Nash y Nowitzki, quienes congeniaron también por haber llegado prácticamente a la vez a la liga (1996 Steve y 1998 Dirk) y por tener ascendencias diferentes a la estadounidense (Nash nació en Sudáfrica y procedía de Canadá). Ambos tuvieron que sortear problemas de adaptación a la competición en sus primeros compases profesionales y sus gustos afines les ayudaron a congeniar —cerveza, fútbol o procedencia diferente a los Estados Unidos—. El alero alemán, de hecho, aterrizó con el pie izquierdo en su año de novato y estuvo barajando volverse a Europa cuando contaba 20 años. Uno de sus grandes apoyos fue Nash y ambos pudieron soportar el rookie wall para convertirse en grandes estrellas de la competición.