El ‘tiro inaugural’ del Chase Center: airball de Curry de 12 metros

No fue casual. No fue instintivo. Aunque viniendo de quien venía, podía haber entrado dentro de los parámetros de lo ‘perfectamente normal’. Un poco de culebreo al rival tras cruzar la media cancha, e intento de triple de … de 11-12 metros. What’s weird?

Aunque el desenlace, en esta ocasión, fue la antítesis a lo que suele ser Curry y más propio de un Ben Wallace o Andre Roberson en suspensión. No rozó ni el hierro. Airball y de los buenos. Esta parte final era la única que no entraba en los planes de Steph, porque el resto, la acción y el tiro desde su casa, venían ya perfectamente calculados.

Hoy los inauguraban su nuevo pabellón, el Chase Center, en una de las inversiones con mayor rentabilidad prevista a nivel de infraestructuras de la historia de la NBA. También inauguraron la columna de las derrotas. Por ahora, tras esta primera de los Lakers, en el Chase son del 100%. Bromas a un lado, el sustituto del Oracle Arena pretende crecer educándose desde la victoria, la cual, en una franquicia como la de Golden State y un perímetro aún a los mandos de los Splash Brothers, no podrá erigirse sino desde el triple.

Así que, a modo de saque de honor pero ya con el crono en marcha, y como lanzamiento inaugural de los Warriors para que el pabellón sepa desde primera hora lo que le espera… Steph quiso presentarse con un triple que, de entrar, habría sido el bautizo antológico.

Russell, el sorprendido cómplice

Claro que, para que eso sucediese, debía poner en sobre aviso a, mínimo, otro jugador. El único a quien, en la primera posesión que tuvieran los Warriors, podrían pasarle el balón antes que a él para encabezar el ataque. D’Angelo Russell.

De hecho, hay rumores que afirman que Steve Kerr ha decidido recientemente que sea D’Lo quien suba la mayoría de los balones a cancha contraria esta temporada, dejando a Curry, al menos en el arranque de la jugada, partiendo más de escolta o, mínimo, como tirador off ball.

Por eso, Curry se acercó a su nuevo compañero durante el calentamiento. “Estábamos en la mesa de anotación con las presentaciones, y [Steph] me dice: “Tío, debería tirar desde aquí de inmediato”. Y yo reaccioné como: ‘Mierda, yo también podría hacerlo’. La diferencia es que yo estaba bromeando y él hablaba completamente en serio”, desvelaba D’Lo a los periodistas en rueda de prensa tras el encuentro. “No le tomé en serio, pero entonces, tan pronto tuvo el balón, tiró. Me gustaría que vieseis mi cara en ese instante a cámara lenta”.

El salto inicial, de hecho, lo ganaron los Lakers, pero Avery Bradley falló su tiro y el rebote lo capturó Spellman, quien se lo dio a D’Lo, quien se lo dio a Curry. Pero no pudo ser, y el astro y dos veces MVP retrocedió con sonrisa infantil y traviesa a posiciones defensivas.

“Estaba planificado desde ayer. Quería darle al Chase Center la bienvenida de la manera adecuada. Obviamente mi intención no era hacer un airball, pero sí lanzar un primer tiro salvaje que hiciese enloquecer a la gente”.

(Fotografía de portada de Ezra Shaw/Getty Images)


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