Isaiah Todd, otro gran proyecto de instituto que ‘pasa’ de la universidad y firma por la G League


Su caso y el de J. Green podrían sentar precedente y terminar con el sistema del one and done en la NCAA

Parece que el statu quo de permanecer un año en la universidad antes del salto a la NBA se encuentra en serio peligro de extinción.

Hasta ahora y desde que la NBA prohibiera a recién egresados del instituto declararse elegibles para el draft —tiene que pasar al menos un año desde su graduación—, las grandes estrellas juveniles seguían la práctica del one and done. Un año en la universidad, compitiendo en la NCAA y haciendo como que van a clase, para después probar suerte en la mejor liga de baloncesto del mundo. Esta rueda ha imperado desde 2005, fecha en que el nuevo convenio colectivo de la NBA vetó la vía rápida a los talentos de high school.

Bien, pues esta corriente de actuación, seguida en la última década y media por la mayoría de grandes jugadores, podría estar a punto de cambiar de tercio.

En 2018, la NBA diseñó un programa para atraer grandes promesas de instituto. Jugarían en la G League a través de un equipo de jóvenes creado expresamente para la ocasión y podrían percibir alrededor de 125.000 dólares en todo su año lanzadera.

Esta salida propuesta por la Liga ponía solución a la eterna leyenda negra de la universidad y la imposibilidad de que los jugadores perciban cantidad económica alguna; ni siquiera en concepto de publicidad o patrocinios. Todo el mundo conoce a estas alturas que existen pagos por debajo de la manta, pero si la irregularidad es descubierta todo el peso de la NCAA caerá sobre el pecador. Como fue el caso del jugador de Memphis James Wiseman esta última temporada.

El caso es que la idea de la NBA ha empezado a coger tracción y podría poner en jaque el sistema tradicional de la universidad. Primero, el gran proyecto adolescente, candidato a número uno del draft del año 2021, Jalen Green, dio a conocer este jueves que no pasaría por la universidad y sí daría el salto a la G League; al programa diseñado por la NBA hace ahora casi dos años.

Para ello, Green percibirá retribuciones cercanas al millón de dólares por una sola temporada, según pudo reflejar Shams Charania (The Athletic). La cuestión es que Green, uno de los líderes de su generación en estos momentos, no es el único que seguirá este camino.

El también jugador de instituto Isaiah Todd también anunció que se unirá a la G League, dejando inhábil su pacto de unirse a la Universidad de Michigan, según pudo recoger Charania.

Dos pájaros de un tiro

Todd supone otra pieza fundamental de la generación de 2021 que deja colgada la universidad para unirse al plan de la NBA en la G League. La maniobra fue poco después confirmada por la propia Liga de desarrollo, en voz de su presidente, el ex NBA, Shareef Abdur-Rahim. “Estamos emocionados de tener a Isaiah y de que vaya a comenzar su carrera profesional en la G League”.

“Creo que es lo mejor para mi juego y para mi carrera, lo mejor para mí en la NBA. Es muy importante estar preparado porque la NBA es el sueño de mi vida. Esta opción es la mejor para hacer las cosas, estar en la parte de atrás de la NBA y aprender de los profesionales y de entrenadores de la propia Liga. Todo va sobre estar preparado para la NBA. Y creo que esta es la mejor forma de hacerlo”, pudo reconocer Todd a The Athletic.

Elección de lotería

El contrato que unirá a Isaiah Todd con la G League será diferente del de Jalen Green. Cada uno de estos compromisos se negociará de manera singular según cada caso y jugador, interviniendo en las conversaciones hasta Adam Silver, comisionado de la NBA.

Está previsto que Todd, un ala-pívot con vocación ofensiva, también pueda ser una elección de lotería (14 primeras posiciones) en el draft del 2021.

Charania añadió también a su información que la NBA planea la creación de un nuevo equipo de G League en el sur de California. De esa manera, se podría acoger a todos los jugadores de instituto recientemente reclutados.

Esta maniobra responde a que todos los conjuntos de G League pertenecen a una franquicia NBA. No tendría demasiado sentido para la competición que un equipo formase a un gran jugador que después se presentará al draft y se irá a otra organización NBA. De ese modo, la Liga espera crear un grupo lanzadera de jóvenes promesas de instituto que se una a la G League y compita con el resto de equipos en diferentes partidos y modalidades.

NCAA y cantidades económicas

De esa manera, existen ya los dos primeros precedente de grandes jugadores de instituto que desestiman la universidad y se acogen al nuevo plan de la NBA. A un curso avanzado antes del profesionalismo, donde además de disputar encuentros a nivel semi-profesional, obtendrán formación personal útil para sus futuros años en el profesionalismo.

Los casos de Jalen Green e Isaiah Todd podrían sentar precedente y, de una vez, hacer que la NCAA cediera ante su ferviente inmovilismo con las cantidades económicas. La competición universitaria ingresa cientos de millones de dólares cada año pero no permite que los jóvenes jugadores —grandes protagonistas de todo— puedan ingresar ningún dólar, ni siquiera en conceptos de patrocinio.

(Fotografía de portada: Stacy Revere/Getty Images)


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