Kobe Bryant y su cruel motivación con Pau Gasol en 2008

es un motivador único en el mundo del deporte. También instructor de excepción del que muchos jóvenes valores están ahora —con Kobe ya retirado— tratando de absorber el máximo de conceptos posible. Pero el genio del ’24’ podía también convertirse en un líder realmente cruel; efectivo y siempre con la victoria en cada decisión de su vida, pero árida en algunos métodos. Eso ya lo sabíamos, pero queda más a las claras que nadie se libraba de sus tácticas de la victoria después del episodio que el propio Bryant ha contado recientemente en The School of Greatness.

Resulta que a la vuelta de la pretemporada 2008-09, exactamente ahora hace diez años, Kobe decidió llevar la agresividad de , compañero suyo en los , al siguiente nivel.

Los Lakers habían caído en las Finales del curso anterior ante Boston Celtics; 4-2 ante unos Paul Pierce, Kevin Garnett o Ray Allen fieros e imparables. Y unos meses después, en Pekín, Estados Unidos había arrebatado a España el oro olímpico en uno de los encuentros más memorables que se recuerdan en baloncesto FIBA. Kobe había superado a Pau en aquella antesala del Olimpo, por lo que no se le ocurrió otra cosa para despertar el hambre de Gasol que, el primer día de pretemporada, colgarle la medalla de oro olímpica en su taquilla, en la del jugador español.

“Pau odia cada vez que lo cuento. En 2008 perdimos contra los Celtics. Fue una serie muy física, nos dieron muchos palos. Y en verano ganamos a España en la final de los Juegos Olímpicos de Pekín. Entonces el primer día de pretemporada, cuando Pau se presentó, tenía mi medalla de oro colgada en su taquilla. Pau adora su selección, lo es todo para él. Le dije ‘Pau, escucha…’ Y él solo decía ‘¡Gilipollas¡’. Le dije ‘Pau escucha, perdiste las Finales ante los Celtics, perdiste la final de los Juegos contra nosotros, vamos a intentar que no pierdas por tercera vez seguida, ¿vale? ¡Vamos a ganar esto! Pau era un fenómeno, pero subir al siguiente nivel de agresividad era lo que necesitábamos y terminamos ganando dos anillos seguidos”, ha explicado Bryant diez años más tarde.

El cabrero que Pau Gasol se agarraría con su jefe de batallón resultaría del tamaño el ego del propio Kobe, pero la estrategia pareció dar con algo de funcionamiento; los Lakers ganaron los dos siguientes campeonatos.