Kyle Kuzma y Donovan Mitchell: duelo de “robos”

¿De verdad este dúo de sinvergüenzas no ha debutado todavía siquiera en la NBA? Menudo descaro. Menudo regalo.

Ayer, para ir dando cierre a la pretemporada, se enfrentaron Utah y Los Ángeles en cancha angelina. De querer reducir el duelo a algo singular, podríamos haber escogido, para los prolegómenos, las caras de sus dos jugadores con mejor cartel; duelo de pívots: Brook López versus Rudy Gobert. Pero también podríamos haber dicho vs … y no habría pasado absolutamente nada.

Ayer señalábamos en una noticia que Dennis Smith Jr., a pesar de ser todo un número 9 del Draft, es el favorito de muchos para ser coronado como el robo de esta camada. Ya le advertimos desde nbamaniacs que no se confíe. Que hay otros dos jugadores seleccionados bastante más abajo que vienen pisando fuerte. Kuzma y Mitchell no han cesado de aporrear cristaleras en redacciones de periódicos ávidos de portadas; impresionantes ambos. Exhibición tras exhibición desde las Summer Leagues.

¿Rookies y/o robos del año?

En la encuesta realizada a 39 novatos de este Draft 2017, ambos compartían cuarta plaza, con un  5,7% de votos cada uno, para llevarse el Rookie of The Year.

Sus entrenadores, Walton y Snyder, se enfrentan desde ya a la difícil papeleta de ver cuánta cuota de protagonismo se atreven a entregar, durante la temporada, a dos novatos con los que nadie contaba, pero que se han ganado a pulso durante la preseason generar ese debate en cualquiera de ambas pizarras.

Galones anticipados

Anoche Kuzma estuvo genial, pero lo de Mitchell fue sencillamente para quitarse el sombrero. En un segundo plano quedan los 22 puntos 6 asistencias de Ricky Rubio, los 29 tantos y 13 rebotes de Gobert, o las diez asistencias de Alex Caruso. Ayer hubo en la madera del Staples Center dos novatos que se comportaron como auténticos veteranos. No fue solo un pletórico día de aciertos en tiros en suspensión; fue mucho más que eso. Fue baloncesto en sentido amplio y con mayúsculas, cargado de actuaciones técnicas, de penetraciones, de confianza en sus recursos, de temperamento y sangre fría.

Un partido peleado en el marcador hasta el último minuto del último cuarto. Y la sentencia, por consenso implícito, quedó en manos de dos pipiolos a los que el escenario no se les hizo grande. Más bien al contrario. Fueron Gulliver cuando sus nombres no figuraban en ningún archivo de gigantes.

El número 13 del Draft —Mitchell— se fue hasta los 26 puntos y 5 rebotes, mientras que el número 27 —Kuzma— cerró la velada con 18 puntos y 4 capturas. Ganaron los Jazz, pero eso fue lo de menos. El olfato me dice que de noches como esta, de noqueos y revanchas, de tomas y dacas, de dacas y tomas, vamos a tener muchas. Y aquí estaremos esperando, ansiosos por regarlarles nuestros teclados.


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