Lonzo Ball, profesional ante los rumores de traspaso

La llegada de a Los Angeles en 2017 se dio bajo la bendición de Magic Johnson, quien antes de su aterrizaje lo definió como el líder que necesitaban en la franquicia angelina. Y así fue. En un año que podemos definir de transición para el equipo y de aprendizaje para el base, Luke Walton puso el balón en manos del mayor de los Ball, quien pese a sus problemas con el tiro respondió como un point guard completo, serio y capaz de hacer jugar a sus compañeros. Con esa sensación su continuidad en el roster parecía fuera de toda duda, al menos hasta aparecieron los rumores de traspaso.

Porque el verano de este proyecto de UCLA no ha sido del todo tranquilo. Rajon Rondo llegaba a California en la agencia libre y Josh Hart acababa como MVP de Las Vegas Summer League para acaparar los elogios de Magic. Y con ese escenario de fondo, aparecía en escena un Kawhi Leonard que mostraba su deseo de dejar San Antonio rumbo a Los Angeles. Los Lakers lo querían, tanto que el nombre de Ball sonó como posible parte del paquete que podía recibir los Spurs. El trato no se llevó a cabo, quizás porque en Texas suspiraban por Brandon Ingram y no por Ball. La cuestión es que los Lakers parecían dispuestos a traspasar al llamado líder.

Esa situación, en el aire durante semanas, ha quedado reflejada en Ball in the Family, reality show de los Ball. En un episodio de tal programa Lonzo habla justo de eso, de los rumores que lo colocaban en la rampa de salida tras pasar un solo curso de oro y púrpura. “Hay rumores de traspaso cada año… Ocurre con los deportistas en general, nunca estás realmente cien por cien seguro. Donde sea que estés, cualquier cosa puede pasar, especialmente durante el receso de temporada, así que todo lo que puedo hacer es asegurarme de estar listo para jugar al máximo de mis capacidades”, explica sin mostrarse preocupado y haciendo gala de la madurez que ha exhibido desde su llegada a la NBA.

Esta reacción de Lonzo no es sino una prueba más de lo preparado que llegó a la Liga a nivel mental. Ni los focos de Hollywood ni el teatro constante que rodea a su padre le apartaron un segundo del objetivo: convertirse en un gran jugador de baloncesto. El año pasado mostró su talento a destellos. En el venidero, tras trabajar en su lanzamiento de media y larga distancia, tiene la oportunidad de dejar claro que quiere estar entre los mejores. Ya hay ganas de verlo junto a LeBron James.