Los 76ers pueden con la impotencia de Cleveland


A falta de diez segundos, con todo decidido en Ohio, Dario Saric encestaba sin oposición para los 76ers. Era una de esas situaciones en las que las reglas no escritas hablan de dejar que acabe el partido sin atacar, sin hacer nada. Sin embargo Saric vio el camino libre y se fue hacia el aro. La primera reacción fue de su propio compañero Joel Embiid, quien amablemente le afeó la conducta, segundos antes de que su rival Jordan Clarkson le lanzara al croata el balón a la espalda. La acción de Clarkson, expulsado automáticamente por ello, era una anécdota en cuanto al resultado, pero dejaba un fiel reflejo de la impotencia que sufren los Cavaliers, que tres semanas después de poner patas arriba el mercado no dan la sensación de haber mejorado mucho.

Ganó Philadelphia a los Cavaliers porque fue mejor (97-108). A veces el baloncesto es así de incontestable y se reduce a parámetros sencillos: el que mejor es, mayor rendimiento obtiene. Anoche, en el Quicken Loans Arena, este papel fue para los Sixers, que habían perdido seis de los últimos siete partidos a domicilio pero que volvieron a lanzar un aviso de lo que son capaces en el futuro a corto y medio plazo. Un triunfo que de paso les lanza directamente y casi sin camino de retorno a unos playoffs que no visitan desde hace un lustro.

Los Cavaliers, casi nada de nada

Otra vez LeBron James, 30 puntos, estuvo bastante solo al frente de todo. George Hill entró en el quinteto titular, donde estaba Rodney Hood en lugar del castigado J.R. Smith, pero la sensación que dio Cleveland durante toda la velada fue de ser un plantel por hacer, incompleto de ideas y ciertamente dubitativo. Algo que no aparece en la figura de LeBron, que ayer superaba a Michael Jordan en número de partidos con 20 o más puntos (927 encuentros), un consuelo tremendamente menor para una franquicia que no marcha y que ha perdido en casa en pocos días ante los Spurs, los Wizards y los Sixers. Da la sensación de que la alegría inicial de los renovados Cavaliers, esos que conquistaron la pista de los Celtics, se ha desinflado. Desde que debutaron Hill y compañía, 4-3 de balance. Eso sí, queda mucho y no convendría dar por muerto a un equipo donde compite LeBron y donde sí hubo alguna muestra para el optimismo, como ese empuje final en el último cuarto, con un parcial de 12-3, que arrimó a los Cavaliers a su rival.

Philadelphia, mente fría

Pero en el momento de la verdad, los visitantes supieron y pudieron jugar mejor. Partidazo completo de los Sixers, con Ben Simmons, Joel Embiid, J.J. Redick, Robert Covington y Dario Saric, el quinteto inicial, en dobles figuras anotadoras. Simmons, 18 tantos, rozó el triple-doble merced a sus 8 rebotes y 9 asistencias. Pero por encima de la estadística, su dominio del juego por momentos es la mejor de las señales para Philadelphia. Tres cuartos de lo mismo sucede con Embiid.  Al lado de todo ello, debut de Ersan Ilyasova, 6 puntos, y buen trabajo de Marco Belinelli en la segunda unidad, para un plantel, el de Brett Brown, que se coloca con 33-27 de balance y que cada vez mira más a las posiciones de arriba del Este, a Indiana, Washington e incluso Cleveland, que a sus perseguidores. The Process, salvo sorpresa mayúscula, estará en la post temporada.


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