Los Jazz, atados a Utah mediante testamento


La franquicia de los Jazz nació en Nueva Orleans, convirtiéndose en el decimoctavo equipo de la NBA; sin embargo, se mudo a Salt Lake City en 1979. Desde entonces, es decir, en los últimos 38 años, es imposible pensar en los Jazz sin ligarlos instintivamente a la ciudad de Utah.

Es sin duda una de las franquicias más reconocidas de la liga, gracias especialmente a su éxito en los 90′ —con el estelar dúo de Stockton & Malone y Jerry Sloan en la comandancia—, época en la que consiguieron sus dos únicos títulos de Conferencia —Jordan no les permitió más— hasta la fecha. A día de hoy costaría horrores imaginarse a los Jazz sin el sustantivo ‘Utah’ delante.

Desde que en 2009 murió Larry Miller, por entonces propietario de la franquicia, no ha dejado de especularse con el futuro del equipo. Rumores incesantes sobre compradores lejanos y posibles mudanzas a otro estado y ciudad, se han propagado y multiplicado durante los últimos años. Hoy, Gail Miller, viuda de Larry y hoy dueña de los Jazz, ha matado todos los rumores de un plumazo con su firma.

Gail Miller ha incorporado tanto los Jazz como su pabellón, el Vivint Smart Home Arena, a un fideicomiso testamentario, lo que afianzará la estancia de la icónica franquicia a su actual y no menos icónica ubicación.

El deseo de un compañero de vida

En una conferencia de prensa previamente anunciada, Miller ha dado la gran noticia.

«Como familia, siempre hemos considerado a Utah Jazz como un activo de la comunidad y ha sido nuestro privilegio servir como mayordomos de este equipo por más de 30 años», ha dicho Miller. «Ha habido muchas oportunidades de vender y mover la franquicia, pero desde el día en que Larry y yo compramos los Jazz, nuestro objetivo ha sido mantener al equipo en Utah. El ‘Legacy Trust‘ (fideicomiso testamentario) ayudará a garantizar que este compromiso se mantenga para las generaciones venideras».

Así pues, la familia Miller seguirá gestionando esta herencia baloncestística, y lo hará de la mano de un consejo de administración. Sin embargo, la familia Miller no se beneficiará del funcionamiento del equipo como lo había hecho hasta el momento. Tras los cambios se eliminará el elemento lucrativo que podría incentivar una posible venta de los Jazz.

¿Como funciona?

El fideicomiso testamentario es una figura jurídica usada para transmitir bienes a un tercero, que es el administrador y él, a su vez, debe cumplir ciertas condiciones en la transmisión de los mismos, en el entendido de que en este fideicomiso puede transmitir los bienes a una persona o administrar esos bienes y proveer de ciertos beneficios y ganancias a los herederos.

En otras palabras, mediante este movimiento a modo de control de la herencia, se garantiza la tranquilidad de que los bienes (en este caso los Jazz y su pabellón) cuya administración se amparen bajo este instrumento, serán bien usados, por un tiempo determinado, y que dicho patrimonio será utilizado con las instrucciones precisas que el administrador deberá seguir al pie de la letra.

Los Jazz, que por cierto se encuentran mejor que nunca y empiezan a aspirar a altas cotas competitivas, tendrán muchas oportunidades de regalar felicidad a las nuevas generaciones de aficionados utaheños.


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