Los Lakers se llevan ante Utah el duelo de ‘equipos B’


Ni LeBron, ni Davis, ni Mitchell, ni Conley ni Gobert. No era este un partido para sacar conclusiones ni poner en práctica demasiadas cosas pensando en unas futuras Semifinales de conferencia en postemporada. Pero aún así es una muesca más en RS y un modo de poner a tono a algunos de los secundarios que tendrán su momento en esas rotaciones cortas de playoffs.

Competitividad no faltó en el parquet en ningún momento y hubo que esperar a la prórroga para que Los Ángeles Lakers se llevaran el triunfo (115-127) ante el mejor conjunto, en cuanto a balance actual de victorias, de la NBA. De hecho en el extra time no hubo historia; los angelinos arrollaron, y eso que quienes venían de surfear la última ola eran los Jazz de Snyder, que habían remado en el último cuarto para igualar el marcador.

Empezando por el principio, los triples acapararon la atención del primer acto, con ambos equipos acertando desde 7,25, siendo esta la dinámica por la que apostaría Utah el resto del encuentro, llegando a lanzar casi el doble de triples que unos Lakers que fueron diversificando sus zonas de impacto entre la pintura y el midrange.

Drummond entra en escena

Fue creciendo con el paso de los minutos, y por fin dejó muestras de esa juventud que tanto necesitaban los Lakers en forma de potencia física. Sin Gobert para pararle, Andre Drummond se puso las botas bajo el metacrilato, pero desplegando sus dones no solo en las inmediaciones de la canasta sino a pista abierta, donde hasta en cuatro ocasiones demostró su capacidad para correr la cancha como pocos big men en la Liga, y traduciendo las pérdidas de su rival en puntos fáciles para su equipo con su bote rápido en estampida.

El pívot anotó 27 puntos y capturó 8 rebotes, siendo el máximo anotador de la noche junto con un Jordan Clarkson que no necesita salir de sexto hombre para impactar. Los diez titulares de ambos quintetos estuvieron en dobles dígitos de anotación, llevando la batuta ofensiva, pero mientras los californianos encontraron ayuda desde el banquillo en Harrell y Horton-Tucker, los Jazz se vieron bastante desamparados con Niang y Morgan como único bastón y sus 15 puntos como flojo empuje de la segunda unidad.

Paseo extra

Los Jazz no tardaron en hacer añicos la brecha que los Lakers habían abierto en el tercer periodo e igualaron pronto el marcador para iniciar un toma y daca que les ponía dos arriba a falta de 8 segundos para que Dennis Schöder, en una penetración exquisita marca de la casa, forzase la prórroga. Y ahí, como dijimos antes, no hubo color. Bueno, sí, dos: el púrpura y el oro (o el azul y blanco de la City Edition).

Ilyasova (la mayor amenaza exterior de los Jazz) era expulsado por faltas mientras Kaldwell-Pope con un 2+1, Kuzma desde el triple y Schröder y Drummond entendiéndose a las mil maravillas en el alley-op desde el pick and roll, ponían distancia.

“Hicimos clic, y no permitimos que la adversidad nos sacara de nuestro juego”, dijo el center. “La química está llegando”.

Pope acaba tocado de una pierna en uno de los contraataques finales dirigidos por un Schöder exhumando clase. Sin opciones los Jazz tras pelear a tumba abierta durante 48 minutos.

“”Hicimos más ajustes en este partido de los que hemos hecho en todo el año solo para contrarrestar su ataque”, aseguró Frank Vogel, dando mérito a su rival a pesar de las bajas. “Ver como te remontan y saber volver a tomar el control sin entrar en pánico es algo que podemos aprovechar en el futuro, sin duda”.

(Fotografía de portada de Elsa/Getty Images)


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