Los Nets superan con facilidad a Chicago en el regreso de su ‘Big Three’


Tres meses más tarde, los Brooklyn Nets saltaron a la cancha con su ‘Big Three’ al completo, como había adelantado Steve Nash en el día de ayer. El técnico avisaba de la urgencia de aprovechar estos últimos encuentros de regular season para trabajar la química y asentar a sus estrellas en pista. Y los Nets solventaron con comodidad (91-105) su compromiso ante Chicago Bulls sin la necesidad de apelar a la mejor versión de su tridente estelar.

Fue un encuentro de ajustes para el cuadro local. El parcial de salida de 12-0 de los Bulls confirmaba que no era el duelo idóneo para Blake Griffin (-8 en pista) como ‘5’ sino para un Nicolas Claxton (+26) mucho más resolutivo e intimidante. Un intercambio de piezas necesario para hacer frente a los estragos que Thaddeus Young (19 puntos y 13 rebotes) causaba en la pintura, principalmente en el rebote ofensivo.

Estas segundas oportunidades permitieron golpear primero a los Bulls, quienes también aprovecharon las pérdidas de balón de su rival, muy errático y precipitado con sus mejores efectivos en pista. Kevin Durant no tuvo su día (12 puntos y un 23,5% de acierto en tiros) en el apartado ofensivo. Tampoco James Harden, quien se centró exclusivamente en tareas de dirección mientras Kyrie Irving cumplías las propias como ejecutor (22 puntos, 20 al descanso).

Así, la presencia interior de Young y el gran acierto de Patrick Williams (24 puntos) permitió a los Bulls mantener la contienda igualada hasta mediados del segundo cuarto. Sería con la entrada de la segunda unidad cuando la balanza empezaría a decantarse a favor de Brooklyn.

El banquillo local superó ampliamente al visitante (48-27) y comenzó a desgranar el marcador con base en dos modos de actuar: en transición y bajo la batuta de Harden. Las penetraciones del escolta abrieron espacio a los generadores, siendo Jeff Green el actor más prolífico: 19 puntos, con un cinco de seis en triples. Landry Shamet, Mike James y Nicolas Claxton (10 puntos y 8 rebotes) también se aprovecharon de las oportunidades generadas por Harden.

La segunda mitad arrancaría igual que la primera. Muchas imprecisiones de los Nets y un buen trabajo conjunto de Young y Williams. Aunque insuficiente para suponer una verdadera amenaza. Las constantes ayudas defensivas sobre Vucevic limitaron su producción a diez puntos y la producción de Lauri Markkanen se redujo casi exclusivamente al segundo cuarto. La sensación fue la misma en todo momento: cada vez que los Bulls armaban una revolución, los Nets la mitigaban con contundencia.

Así, los Nets hicieron del esfuerzo colectivo su gran fortaleza para mantener a raya a Chicago durante toda la segunda mitad. Green prolongó su acierto exterior, Claxton ayudó a cerrar la pintura y Bruce Brown completó un partido muy sólido (16 puntos y 12 rebotes). Mientras, Durant, Irving y Harden se centraron en atraer la atención de las defensas rivales y facilitar la vida a sus compañeros. De hecho, fueron los secundarios los encargados de sacar las castañas del fuego cuando más apretó el rival. Pero con la sensación de tener el partido bajo control en todo momento.

Y así terminó siendo. En un abrir y cerrar de ojos, los Nets transformaron un +6 en un +17 a cinco minutos para el final, dejando el partido visto para sentencia. Los Bulls pagaron el esfuerzo realizado y la ausencia de Zach LaVine para terminar por claudicar ante la superioridad rival.

Esta victoria supone la cuarta consecutiva para los Brooklyn Nets y deja la segunda posición de la Conferencia Este en sus manos.

(Fotografía de portada de Sarah Stier/Getty Images)


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