Ni los Pacers se irán de Indiana ni tampoco están a la venta

Una franquicia de la NBA no deja de ser un negocio y, como tal, siempre está expuesta a ser vendida al mejor postor. Lo acabamos de ver con los Rockets, que cambiaron de manos por la histórica cifra de 2.200 millones de dólares; y anteriormente con los Clippers, cuando Steve Ballmer se rascó el bolsillo para comprar al conjunto angelino por un montante de 2.000 millones.

Puede que haya otros propietarios con esos mismos planes para vender, pero no aireen sus intenciones a la esfera pública. , el dueño de los , ha aprovechado durante una entrevista en IndyStar para exponer justamente lo contrario: si alguien quiere comprar a su equipo, puede ir olvidándose.

“Quiero dejar mi legado aquí: quiero que este equipo esté permanentemente en Indianapolis. Esa es mi meta número 1”, dijo con rotundidad Simon, quien adquirió la franquicia en 1983 junto a su hermano, Melvin.

Herb cuenta ya con 83 años y sabe que algún día deberá delegar en alguien para gestionar la organización. Y el elegido parece que será su hijo Steve, quien ya lleva unos años trabajando de manera interina en el equipo.

“Él sabe mucho más sobre los temas de dinero que yo. Si algo me ocurre, él estaría capacitado para tomar el mando”, añadió Simon, quien aseguró que su hijo tiene el mismo deseo que él de ver muchos años más a los Pacers en Indiana. Que así sea.


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