Los Rockets no dan opción a OKC y toman la delantera en la serie


Pese a la ausencia de Russell Westbrook, los Rockets arrancaron la eliminatoria ante Oklahoma City con victoria. El cuadro texano se impuso por 123-108 tras ir ganando durante prácticamente todo el partido, y selló una actuación muy sólida que termina de consolidarle como uno de los equipos más peligrosos de la Conferencia Oeste. No fue una noche redonda, pero sí lograron alcanzar los suficientes tramos de vendaval ofensivo como para que los Thunder no pudieran acercarse en exceso.

Estos llegaron entre el segundo y el tercer cuarto, en los que los de D’Antoni sumaron un total de 76 puntos (40+36). Dicha anotación llegó en su mayoría desde el triple, distancia en la que, para sorpresa de nadie, los Rockets centraron una gran parte de su juego, esta vez con resultados positivos. Con 20 triples anotados, el de anoche fue el segundo mejor partido de playoffs de la historia de la franquicia en cuanto a tiros exteriores convertidos, y lo fue porque prácticamente todos los integrantes de la plantilla aportaron su granito de arena.

El líder fue, cómo no, James Harden, engranaje principal en la ofensiva de los suyos. El escolta terminó con 37 puntos, cifra a la que llegó sin necesidad de asumir un exceso de lanzamientos y con una gran eficacia (12/22 en tiros de campo, 6/13 en triples), y aunque solo repartió 3 asistencias fue un pilar clave en la circulación de balón que generó tantos tiros abiertos. Además, redondeó su actuación con 11 rebotes, faceta en la que también encabezó a los suyos.

El papel de los secundarios

Con o sin Westbrook, gran parte de las opciones de estos Rockets pasan por que los jugadores menos protagonistas sepan estar acertados cuando les llegue el balón. Esto ocurrió anoche, lo cual fue fundamental para que Harden no tuviese que tirar del carro en solitario y que el ataque texano se sintiera una amenaza real.

Eric Gordon, de quien se esperaba un paso adelante dada la baja de Russ, cumplió con las expectativas, y con 21 puntos terminó como uno de los más destacados. No obstante, más sorprendente resultó la aportación de Jeff Green, que con 22 tantos lideró la segunda unidad de los suyos en el que fue, al menos numéricamente, su mejor partido de la temporada. Por su parte, Ben McLemore se quedó en 14 puntos, pero tuvo también un rol importante arrancando desde el banquillo y anotando cuatro de los siete triples que intentó.

Unos Thunder sin brillo

Por el lado de OKC, los 29 tantos de Danilo Gallinari le convirtieron en el máximo anotador, seguido por los 20 de Chris Paul, que repartió además 10 asistencias, y los 17 de Steven Adamas, quien capturó 12 rebotes. Sin embargo, al margen de estos tres jugadores, los más experimentados en este tipo de partidos, el resto de miembros de la plantilla estuvieron lejos de su mejor versión.

Dennis Schröder, acostumbrado a liderar con solvencia la segunda unidad, no pudo pasar de los 6 tantos tras quedarse en un 3/12 en tiro, mientras que Shai Gilgeous-Alexander no estuvo mucho más fino y se quedó en 9 puntos, cifras que son, para ambos, las peores desde la reanudación del curso. Por su parte, Terrance Ferguson, titular en lugar del lesionado Luguentz Dort, logró anotar dos triples, pero su presencia en ataque fue bastante discreta.

En general, los de Donovan tuvieron problemas con la defensa zonal que propusieron los Rockets, y les faltó la fluidez ofensiva suficiente como para mantenerse en el partido. Llegaron a reducir su desventaja a solo 10 puntos durante el tercer cuarto, pero los texanos pegaron otro arreón y el partido ya no volvió a igualarse, otorgando un cierre tranquilo al primer encuentro de una serie que promete emociones fuertes.

(Fotografía de portada: Pool/Getty Images)


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