Más problemas para Fultz: no volverá a jugar hasta nueva orden

La historia de en sus dos primeras temporadas en la NBA empieza a encoger el alma. Y lo hace por lo que un número 1 del Draft (2017) puede estar dejándose por el camino.

La última información acerca del joven base (20 años) de los Philadelphia es que visitará un especialista en problemas en el hombro y no participará, hasta nueva orden, en ningún entrenamiento o partido de su equipo, según pudo desvelar el periodista David Aldridge (NBA.com).

Más complicaciones (infinitas ya) para el despegue profesional de Fultz, quien desde que llegara a la liga no encontró más que obstáculos decorados con alambre de espino. Para empezar, la pasada temporada en su etapa rookie se perdió hasta 69 partidos debido a una lesión de larga duración en el hombro que se produjo durante la pretemporada.

“Lo que pasó el año pasado fue una lesión. Déjenme aclarar eso. Fue una lesión que no me permitió ir por los caminos que necesitaba ni lanzar como debía”, podía esgrimir Fultz en verano.

El tiro libre, pequeño desastre

El (interminable) percance en su hombro no se tradujo solo en los casi 70 partidos en los que no pudo actuar, sino que dicha dolencia le hizo cambiar mil veces su mecánica de tiro y, con ella, descendió la confianza en su juego. Más que descender, quedó enterrada. Las críticas a Markelle Fultz por sus atípicas nuevas mecánicas de lanzamiento (en plural) son ya célebres y los problemas, aunque con tímidos conatos de mejora (como sus primeros triples anotados en la liga, lleva 4 de 14 intentos), no parecen querer cicatrizar.

Recientemente Markelle Fultz rompió con su entrenador de tiro hasta la fecha, y no lo hizo sin motivos. Acordémonos del último episodio en el que el base fue caricaturizado por culpa de su particular nueva invención en el tiro libre.

Nueva mecánica, la ‘patata caliente’

A consecuencia de sus repetidos errores desde el tiro libre, Fultz modificó su manera de preparar el tiro desde la línea de personal por enésima vez. Como resultado del cambio, dio con una mecánica casi cómica y que hasta se ha bautizado entre los fans como ‘la patata caliente de Fultz’. El tiro, todo sea dicho, está lejos de toda ortodoxia canónica. Con una u otra técnica de levantamiento, Fultz ha conseguido un 56,8 por ciento de acierto en los tiros libres esta temporada (21 de 37), volúmenes pobres para un base de equipo importante y más para un número 1 del Draft.

Ésa ha sido y es quizá la losa que más persigue últimamente a Fultz. A cada lowlight del jugador de los Sixers le acompaña el consiguiente “y este tío fue número uno del Draft”, lo cual no es sino una pescadilla que se muerde la cola para constante perjuicio de la confianza y nivel del jugador.

“Este verano fue uno de los que más trabajé en mi vida. Todo el mundo sabe lo que pasó el año pasado, así que el verano era de duro trabajo para conseguir volver a mi mecánica anterior, a mi confianza, a mi toque. La lesión del año pasado me impidió ser yo mismo. Estoy muy confiado para esta temporada”, decía Fultz al principio de la presente campaña.

Sin embargo, los problemas en el tiro han vuelto a aparecer y también la huida hacia delante con nuevas mecánicas del todo inexploradas.

De titular a suplente

En la presente temporada las cosas no han mejorado demasiado para Fultz respecto al curso anterior, el del calvario.

El base empezó el curso teóricamente sano y ahora ha vuelto a ver su flujo de juego interrumpido por la dichosa tara en el hombro. Puede que más que fruto de una lesión, los problemas de Fultz se deban a la pérdida brutal de confianza y movimientos que tenía antes de lesionarse el hombro en el verano de 2017. De cualquier manera, el Fultz de ahora parece un jugador antagónico al que despuntó en la universidad de Washington antes de presentarse al Draft de la NBA.

Llegada de Butler

Empezando la temporada 2018-19 sano y hasta con experiencias como titular, Fultz ha ido menguando su influencia poco a poco. Primero fue su dudosa coexistencia en la cancha con Ben Simmons, que es sin duda quien ha de ejercer como timón del equipo de Brett Brown. Fultz tenía que ajustarse a un sistema en el que no era el generador principal y tenía que vivir más de sus tiros de larga distancia o sus cortes a canasta y su movimiento sin balón. Contando lo que hemos expuesto al principio de la pérdida de confianza en su tiro, esto fue casi como un tiro en el pie para el base.

En otras palabras, sus tiros en suspensión (desde cualquier distancia) esta temporada hablan de un acierto del 29,4 por ciento (25 de 85) y sus bandejas contra el hierro de un 55,9. Volúmenes de tino muy justos, insuficientes.

Después llegó Jimmy Butler a Philadelphia, con lo que si aún había alguna duda, Fultz salía ya sí que sí de la formación titular. También de los minutos importantes. En su último partido del lunes ante Phoenix solo disputó siete minutos y no actuó en toda la segunda parte. Alerta roja de nuevo, con todo un número 1 del Draft con participación residual y sin un rol claro en el equipo.

Y más que dejar de ser titular, hasta se especulaba este martes con que T.J. McConnell birlase los minutos importantes como suplente a Fultz, lo que le haría pasar a ser el tercer base del equipo de Brett Brown.

Su entorno

Demasiadas cosas en solo un mes de temporada. Por ello quizá Markelle Fultz habría decidido vérselas con un especialista que le ayude a superar de una vez por todas sus problemas en el hombro (¿y en la mente?), los mismos que enterraron su temporada de novato en la NBA. Pasto de las grandes expectativas, el base no encuentra el camino para ser un jugador importante en Philadelphia.

Su parada y fonda habría sido decisión propia, ya que Elton Brand (general manager de los 76ers) habría alegado este martes que apoyan totalmente a su jugador pero que les “sorprendió” la llamada del agente del jugador en la mañana del martes. Este detalle puede hilarse con la sospecha de que el entorno de Fultz no es todo lo aconsejable que debiera para un joven jugador que ha perdido la confianza en su juego casi por completo. Desde luego da qué pensar que los 76ers no conocieran que su jugador tenía intención de visitar a un especialista para volver a evaluar el estado de su hombro. Agente y franquicia quizá no estén teniendo toda la comunicación que deberían, hecho que se sospecha desde sus problemas en el hombro del año pasado.

Qué duda cabe que uno de los grandes problemas de Fultz parece residir en su mermada confianza. Tras ser uno de los ojitos derechos en la NCAA y número 1 del Draft, desde entonces todo fueron reveses. Y qué duda cabe que eso ha minado sobremanera la confianza en el juego del base. De hecho, su mayor problema en este momento parece (desde fuera) una cuestión de pura confianza.

Y en ésas está la sucesión de desgraciadas actualizaciones del jugador. Hasta que Fultz y los Sixers encuentren un nuevo antídoto (oficialmente para su guerra contra los problemas en el hombro), el jugador no volverá a actuar con el equipo.