Memphis se asegura el ‘play-in’ venciendo a unos Bucks sin Anteto y en cuadro


Nunca es tarde si la dicha es buena. Los Memphis Grizzlies habían contado con un porrón (y medio) de oportunidades para asegurar su presencia en el novedoso play-in y hasta en los playoffs directamente. No fue hasta el jueves, en su último encuentro regular 2019-20, cuando lograron sellar su presencia en el desempate.

Los Grizzlies consiguieron su segunda victoria en la burbuja (2-6) a costa de unos Milwaukee Bucks atestados de incomparecencias y jugadores no habituales. No estuvieron sobre la pista Giannis Antetokounmpo, George Hill, Wesley Matthews o Ersan Ilyasova; y efectivos que apenas disponen de minutos con normalidad llegaron a contar con casi barra libre de actuación: D.J. Wilson 30 minutos o Thanasis 17…

El caso es que, con más o menos fortuna por las ausencias ajenas, los Grizzlies han asegurado su presencia en la eliminatoria de desempate en la Conferencia Oeste. La disputarán ante Portland, como novenos, si los Trail Blazers vencen este jueves en su partido ante Brooklyn —récord de 5-2 hasta ahora—.

Por contra, el rival de Memphis, que sería octavo, serán los inmaculados Suns —redondearon su pleno de 8-0— si Portland cae en su último partido seeding en la burbuja NBA.

Brooks y Valanciunas

En los Grizzlies, el líder Ja Morant no estuvo nada acertado en los lanzamientos —5 de 17 en lanzamientos, cero de cuatro en triples—, pero consiguió un triple-doble de 12 puntos, 13 rebotes y 10 asistencias.

Un muy acertado Dillon Brooks —esta vez sí— fue quien tiró del carro en ataque; ayudado por un Jonas Valanciunas que consiguió el primer y flamante triple-doble de su carrera (26-19-12). De hecho, el pívot lituano consiguió su techo profesional en asistencias. Justo a tiempo, con un auténtico partidazo, para rescatar a su equipo cuando había que ganar o empezar a preparar maletas.

Salvan pues el último match ball unos Grizzlies a los que, de haber caído, les esperaba la eliminación dada la victoria de Phoenix. No cayó así la moneda. En el último momento, un concurso estival plagado de mal fario y partidos muy reguleros pudo apañarse mínimamente. El objetivo de los Grizzlies está enfocado al medio plazo, al futuro, pero si por el camino, en el primer intento, cae una lucha por los playoffs, a nadie amarga un dulce.

Premio para una gran temporada del equipo de Taylor Jenkins. Sobre todo antes del parón; no tanto en la burbuja, donde, desde el principio, con la lesión de Jaren Jackson Jr., las cartas empezaron a torcerse. Quizá este resulte el aviso de que los Grizzlies van muy en serio para los próximos años. La antesala de lo que queda por venir.

(Fotografía de portada: Kim Klement-Pool/Getty Images)


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