Salud, la NBA (en versión Beta) ha vuelto


Queridos y queridas, casi cuatro meses y dos semanas después —más de 130 días— hemos vuelto a presenciar partidos de calibre NBA. Aunque fuera en versión Beta. La espera ha podido ser la (deportiva) más tediosa de nuestra vida, pero ha valido la pena. La mejor liga del mundo rara vez decepciona y ha renovado sus estatutos para ofrecer el mejor producto posible dadas las circunstancias.

Se hace, y se hará, muy rara esta nueva realidad. Un conseguido biombo digital disimulará la ausencia de público. Pero el resultado se muestra bastante resultón. Todo con un aire muy modernizado, limpio y bien presentado. Por supuesto, la NBA se preocupará de que prácticamente ningún plano televisivo evidencie la ausencia de fans en las gradas… Y de que prácticamente no existen tales gradas.

Hemos visto novedades también en los tiempos muertos. Se habilitan cinco sillas móviles para los jugadores de pista, para que hagan corrillo y no se acerquen a la zona técnica con el resto.

Mirando al juego, los dos encuentros iniciales rayaron al nivel esperado. La mayoría de jugadores bastante oxidados, con poco sorpresivas excepciones. Louis Williams se marcó 22 puntos (7 de 13) en 19 minutos. Microondas de profesión hasta en las pachangas en mitad de una pandemia. Paul George tampoco desentonó con 18 tantos en también 19 minutos. Enchufado y enchufando, como a él le gusta. Poco rastro de las telarañas del resto.

Los Clippers, como todos a estas alturas, rindieron a medio gas pero presentaron ya —pese a las ausencias de Montrezl Harrell y Patrick Beverley, ambos fugados de la burbuja— un nivel riguroso. Se llevaron el primer partido post-confinamiento (99-90) aunque no hiciera falta para presentar candidatura. Hubieran seguido siendo uno de los cabezas de cartel en cualquier caso.

Las telarañas tampoco atraparon a un Nikola Vucevic que llegó a 18 puntos, 10 rebotes y 3 asistencias en 20 minutos. Casi sin inmutarse. Muy a su estilo.

El descarado debut de Bol

En el segundo encuentro hubo todavía más actualizaciones. Para empezar, las de un Mike Malone luciendo densidad capilar como nunca antes. El técnico jefe de los Denver Nuggets hizo historia con uno de los quintetos iniciales más bizarros que se recuerdan. Parecía sacado de los Viajes de Gulliver; pura literatura: Nikola Jokic —en la página oficial de la NBA le colocaban como base—, Jerami Grant, Bol Bol, Paul Millsap y Mason Plumlee.

Los dos jugadores con menos altura llegaban a 2,01 y 2,03 metros. Y los otros tres rebasaban el 2,10. Además, Denver empleó solo un exterior puro (Troy Daniels) en todo el partido.

De locos.

Nota para aclarar semejante verbena es que todos los habituales de los Nuggets por fuera estaban de baja para el partido ante Washington.

Para destacar también, la osadía de Bol Bol, quien en su primer encuentro de caudal NBA acabó con 16 tantos, 10 rebotes y 6 tapones. Para algarabía general, el descendiente de Manute presentó cualidades muy pulidas a las que añadió descaro, dominio y también acierto. Cuidado con el proscrito en el draft del 2019 —segunda ronda—si gana un poco de masa muscular. Y si no, también.

Por los Wizards, el novato Hachimura, en Disney ya capitán general, terminó el partido con 18 puntos. Victoria 82-89 para Denver sobre Washington.

Poco más que destacar de una jornada inaugural —sus dos primeros choques— con cuartos a diez minutos, en lugar de doce, y una jauría en lógico síndrome tras una pandemia mundial. Calidad con cuenta gotas, pero emoción máxima por el regreso. No se escribieron páginas rutilantes pero sí una versión Beta bastante bien recibida —y avenida—. Parecía que no iba a llegar nunca pero la Liga ha vuelto. Salud, que es lo importante, y NBA, que falta nos hacía ya.

(Fotografía de portada: Elsa/Getty Images)


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