Ni sus padres, Scott y Kathalyn, ni su pareja y madre de su hija, Alyssa. Por encima de ellos, como fan y admirador número uno de Scottie Barnes, está su propio entrenador: Darko Rajakovic.
El técnico de los Toronto Raptors –desde 2023– concedió recientemente una entrevista en su Serbia natal, durante la cual hizo un paralelismo entre la estrella de la franquicia y el mejor jugador de todos los tiempos.
«Creo que no existe el éxito para un entrenador sin sus jugadores», comienza Rajakovic. «Miras a todos nuestros grandes entrenadores, que son fantásticos… Todos ellos se convirtieron en grandes entrenadores cuidando de sus jugadores, y creo que eso ocurre en todos los niveles. No existe un Phil Jackson sin Michael Jordan. Y mi Michael Jordan es Scottie Barnes».
Todos entendemos que lo de Jordan no es equiparación sino extrapolación y analogía. Ambos empezaron como rookies del año de su promoción; a partir de ahí, las curvas respectivas de crecimiento tienen pendientes distintas.
Y con todo, pocos jugadores pueden presumir de ser jugador franquicia. Y Barnes, a sus 25 años, lleva por los menos tres siéndolo de los Raptors, sin necesidad de ser la primera espada ofensiva para ello. Solo en la primera ronda de estos últimos playoffs (y con Ingram tocado) rompió junto a Barrett en ataque, destacando en todas las facetas del juego y promediando 24,1 puntos, 6,1 rebotes, 8,6 asistencias, 1,1 robos y 1,7 tapones en 39 minutos ante los Cleveland Cavaliers.
Y podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que el dos veces All-Star (a veces discutido sobre si es suficiente para liderar un equipo y convertirlo en candidato) aún no ha tocado techo.
Por falta de apoyo ciego de su entrenador, desde luego, no va a ser. Ya en 2024 Rajakovic avisó de lo que iba a pasar aun antes de que pasara: «Scottie Barnes va a ser All-Star. Va a ser la cara de esta liga». Lo primero ya se ha cumplido.
Lo segundo, si pretendemos verlo como portada de un futuro 2K seguramente no; pero si hablamos de convertirse en una de las estrellas más completas del circuito, va por la senda correcta: 18,1 puntos, 7,5 rebotes, 5,9 asistencias, 1,4 robos, 1,5 tapones y 33,5 minutos en 80 encuentros, la pasada regular season.
Estirpe two-way… como Kawhi
Barnes terminó el curso siendo el único jugador de la NBA que acumuló al menos 100 robos y 100 tapones. Un rendimiento que le permitió finalizar quinto en la votación al Jugador Defensivo del Año y entrar por primera vez en uno de los mejores quintetos defensivos de la competición.
Elegido en el puesto cuatro del Draft 2021, tiene ahora como reto devolver a los canadienses a esos tiempos en los que fueron un asiduo candidato a las Finales de Conferencia, de la mano de Kyle Lowry y DeMar DeRozan. Por ahora, no ha logrado conducirlos más allá de la primera ronda de playoffs. Pero gracias a lo ocurrido en este mercado estival, la cosa puede estar a punto de cambiar de golpe.
Se abre una una ventana de oportunidad que nadie vio venir. Kawhi Leonard –si la NBA no impide la operación– está de vuelta, y junto al cyborg, Barnes podría formar una pareja temible, convirtiéndose en un aspirante inmediato al trono del Este.
Pero independientemente de qué estrellas incorporen los Raptors a su vestuario, Rajakovic lo tiene claro. Scottie es y será su hombre.
«Es una persona fantástica. Un chico joven con un corazón enorme. Un gran trabajador. Es uno de esos jugadores muy poco habituales en la NBA: un jugador franquicia cuya prioridad es la defensa. Y eso hace que mi trabajo sea mucho más sencillo».
(Fotografía de portada de Dan Hamilton-Imagn Images)





