Simmons: “Nunca he necesitado tirar, nunca me han enseñado”

Hace un par de días me topaba con un vídeo en el que Magnus Carlsen (número uno del mundo de ajedrez) daba una paliza a Bill Gates (cofundador de Microsoft) y a su CI de más de 160, en forma de jaque mate en un minuto y diecinueve segundos.

Es posible que si a continuación Gates hubiese retado al joven Carlen a ponerse frente a un ordenador y escribir algo sencillo en lenguaje Java, el americano habría cubierto cien líneas de código en lo que el noruego tardase en completar apenas una.

Pero claro, ni Bill Gates ha necesitado nunca ser un As del ajedrez, ni los pasos de Carlsen le han conducido hasta ahora a sentarse frente a una computadora y adentrarse en las entrañas del software.

¿Es posible que ambos cuenten en su interior con la materia prima suficiente como para, no solo defenderse, sino llegar a destacar en dichos campos, tan distintos (pero paralelos) al suyo, de imprimir la suficiente dedicación? No solo es posible, sino que además es probable.

, jugador profesional de baloncesto, Novato del Año, buen reboteador, correcto defensor, gran pasador y excelente penetrador, nunca ha necesitado lanzar el balón para marcar diferencias. Y esto hace pensar que un jugador que ha acariciado el All-Star Game en su primer año en la NBA, guarda todavía un potencial de mejora enorme.

Porque Simmons es ese jugador que en la Era del triple, ha sido capaz de promediar 15,8 puntos en su rookie season con un 54,5% en tiros de campo… sin encestar un solo lanzamiento de tres (0/11).


Algo prescindible… hasta ahora

Una de los principales motivos que ha permitido al jugador de los 76ers a triunfar desde el primer día, ha sido conocer sus limitaciones.

  • ¿Que soy un distribuidor en un cuerpo de alero? Me hago con el puesto de point guard titular.
  • ¿Que mi virtud reside en romper defensas desde el dribling y la verticalidad? Realizo el 46,2% de mis tiros a menos de tres metros del aro.
  • ¿Que el jump shot y el tiro de tres no son precisamente mi fuerte todavía? Lo dicho antes: solo once intentos de triple en 81 partidos de fase regular.

Pero este verano, tenemos vídeos, Simmons se ha puesto las pilas y se ha centrado en sus lagunas. Ahora la liga lo conoce; los rivales lo conocen; los entrenadores de las 29 franquicias restantes conocen su forma predilecta de hacerles daño; por lo tanto, y sin renunciar a su esencia, a su básquet genuino, es consciente que contar con un tiro decente en el arsenal, algo prescindible hasta ahora, se ha convertido en un lujo que no puede permitirse aplazar.

Porque si bien a un Simmons de IQ celestial, cuerpo de atleta pero sin tiro ninguno, le bastó para ser número uno del Draft, sabe que para triunfar colectivamente en la NBA, pelear por anillos y ser proclamado algún día, quien sabe, MVP de la competición, necesita añadir el lanzamiento al bolsillo de Doraemon.

Virgen en esto

“Honestamente, nunca he necesitado lanzar”, confesaba el australiano en sala de conferencia aprovechando el Media Day de los 76ers. “Nunca nadie me ha enseñado cómo lanzar. Es algo en lo que soy nuevo, así que a la gente que va diciendo que ‘no puedo hacer esto [¡chof!]’, obviamente no puedo porque es algo en lo que aún me tengo que estrenar. Así que realmente esta es la primera vez en mi vida en la que estoy entrenando y trabajando en mis tiros”.

Brett Brown ya adelantó que, independientemente de cuánto practique y progrese, Simmons seguirá respetando sus orígenes. Todo aquello que le ha llevado a ser ROY. Tanto el triple como el mid range shot se convertirán, pues en recursos puntuales y esporádicos y no en un arma habitual en el registro del jugador.

O quizás sí.

En todo caso, nos vemos, con más datos, más rodaje y más pruebas, dentro de 82 partidos. Por entonces puede que tengamos un veredicto más fiable sobre si ‘Simmons from downtown’ es como presenciar un Carlsen vs Kaspárov, o más bien un Gates intentando el jaque pastor.