Steve Kerr: “Ahora mismo no estamos cerca de ser un buen equipo”


En el primer partido de la temporada NBA, los Brooklyn Nets asustaron a toda la Conferencia Este con un encuentro impoluto en el que hicieron lo que quisieron y cuando quisieron. Un estelar Kevin Durant y un Kyrie Irving pletórico fueron demasiado para los de Steve Kerr, superados en casi todas las facetas que puede tener un equipo de baloncesto.

El debut perfecto para un Steve Nash que trazó un plan sin fisuras ante su maestro y dominó un encuentro que nunca peligró. En defensa fue capaz de disminuir el impacto de las carencias más obvias de su equipo y echar el cerrojo a la zona con buenas transiciones defensivas y un gran impacto de los dos centers. También priorizó la defensa del tiro exterior sobre diferentes jugadores, y no dio facilidades para que los Warriors se sintieran cómodos en ataque.

En lo que a la parcela ofensiva respecta, se vio a un equipo con mucho repertorio, capaz de generar juego a partir de infinidad de situaciones y encontrando ventaja para sus mejores hombres. Aquí pudimos ver, desde un DeAndre Jordan capaz de distribuir desde la posición frontal y obligando a los Warriors a defender cinco abiertos, hasta un Jarrett Allen que se encargó de jugar secuencias de dos contra dos y aprovechar de la mejor forma el espacio. Siempre dejando la zona liberada para que Kyrie, Durant o LeVert tuvieran más facilidades para anotar en posiciones interiores. El playbook de Nash y el acierto de los Nets apenas pulsaron el acelerador ante un equipo que echo en falta a su guerrero Draymond Green.

Los de la Bahía se vieron muy superados. Blandos y descompuestos en una defensa muy poco solidaría y que siempre llegaba tarde a ayudar a sus compañeros. Además de un punto de físico, a los Warriors les faltó esa intensidad y concentración que un equipo que aspira a luchar por el factor cancha en el Oeste debe tener. Un aspecto que Steve Kerr no pasó por alto en la rueda de prensa post-partido: “Estoy decepcionado con el resultado y el esfuerzo, pero eso no cambia lo que siento por este equipo. Son un gran grupo. Realmente me gusta dónde estaremos dentro de un par de meses, pero ahora mismo, no estamos ni cerca de ser un buen equipo. Tenemos mucho trabajo por delante pero soy muy, muy positivo acerca de este grupo”.

Unas declaraciones que demuestran que el techo de los de Golden State está muy lejos de su rendimiento actual. Durante el partido, jugadores clave como Andrew Wiggins, Kelly Oubre Jr o James Wiseman estuvieron muy desacertados en la toma de decisiones. Especialmente en ataques más estáticos, en los que se vieron las grandes carencias de un equipo que afrontaba esta temporada con mucha ilusión. No obstante, gozan de una plantilla que con el tiempo y el pegamento de Draymond Green puede hacer que estas piezas tan cuestionadas se reivindiquen. Además, tienen la inmensa suerte de tener un entrenador que va probando nuevos sistemas partido a partido y encaja todas sus piezas de forma perfecta. De hecho, anoche, acabaron probando defensas zonales y mixtas para reducir la sangría bajo los tableros y alejaron a James Wiseman del aro para ser mucho más agresivos.

(Fotografía de portada de Sarah Stier/Getty Images)


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