‘The Last Dance’: cómo cerrar la producción del documental de Jordan en un tiempo récord

Hace apenas unos días, publicábamos que ESPN había decidido adelantar The Last Dance, el documental sobre , al mes de abril. Eso suponía adelantar su fecha de emisión alrededor de dos meses; un tiempo que, en la producción audiovisual, es todo un mundo. El esfuerzo de correr en esa entrega, que no es otro que el de intentar ofrecer un contenido entretenido y útil en un periodo en el que el consumo de contenido en formato de vídeo se ha disparado a límites insospechados y en el que la cuota de atención a las pantallas (justo como sucedía al contrario antes de la pandemia) es la más amplia en más de una década, supone todo un desafío de tiempo y estrés para el equipo de producción y edición del documental.

Jason Hesir se encuentra a la cabeza de esta serie. Él es director de producción para y y, de su relato, se pueden extraer un montón de reflexiones que ayudan a entender lo complejo del producto que vamos a poder disfrutar a partir del día 19 de abril. “Yo no lo llamaría desafío. Diría que es un verdadero privilegio”, señala Hesir cuando tiene que explicar cómo se ha producido The Last Dance: visionado (vertical) de más de 10.000 horas de metraje de archivo sobre la figura del escolta, entrevistas con más de 100 personas y lograr transformar todo ese material en unas ocho horas y media de documental. Casi nada. Y todo, en tiempo récord.

“Normalmente, para producir un documental de una hora de duración solemos tardar aproximadamente un año: desde que nace la idea, comenzamos a ‘bajarla’, reunimos todo el material necesario para comenzar el rodaje, creamos un story board, se mapea y se edita. Todo eso tarda como un año”, relata Hesir. Y aquí viene lo contundente del asunto: “Nosotros estamos produciendo diez de esos capítulos. Y solo hemos tenido algo más de dos años para producirlos todos. Ya estamos trabajando a un ritmo cinco veces superior al habitual en este tipo de producciones”.

Ahora se están cerrando los últimos detalles de la postproducción del documental, afinando todos los puntos posibles y revisando una y otra vez que todo está como debiera. Pero para hacer eso lo habitual es estar en una sala de montaje. Un espacio en el que los responsables de ese producto audiovisual pueden intercambiar opiniones y realizar ajustes en ese mismo instante. Ahora, Hesir y su equipo están teniendo que terminar la producción por separado y desde sus casas. Usan Zoom para hacer videollamadas y comentar cada detalle. Pero evidentemente no es lo mismo y ralentiza cualquier paso que se quiera dar.

El documental cuenta la última temporada de Jordan en los Bulls (1997-98), la cual culminó con su sexto título de campeón de la liga. Y también se ha incluido material posterior a ese periodo, aunque el curso 97-98 es el protagonista del relato. Se expondrán imágenes del ascenso meteórico de Jordan desde su época universitaria en Carolina del Norte hasta su llegada al trono de mejor jugador de la historia en la NBA.

La historia de Hesir

Hesir no es solo un destacado productor audiovisual. También es un gran fan de la NBA y, por supuesto,, de Jordan. Él estaba presente en el Boston Garden aquel 20 de abril de 1986, cuando el escolta de Chicago anotó 63 puntos. Ese partido había sido el regalo de Navidad del padre de Hesir a su hijo. Y recordando cómo fue la actuación de Jordan, Hesir jamás lo olvidaría.

“Espero que a la gente le guste tanto como a nosotros”, agrega Hesir. “Me hace feliz el que podamos aportar un poco de luz a las personas en un momento tan oscuro como este. Los deportes son una parte esencial de nuestro tejido cultural. Y ahora mismo las personas carecen de ello. Hay un gran agujero en la sensación que produce el deporte en cada uno de nosotros durante nuestro día a día”.

(Fotografía de portada de Mike Powelll/Allsport).


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