Los Timberwolves marcan territorio en San Antonio

Minnesota pone sobre aviso a los Spurs con una victoria en el Game 1

Foto del autor

Por Aitor Darias

Publicado el

Hay quien se habría conformado con haber tumbado a los Nuggets a pesar de los mil contratiempos, o quien como mínimo se habría dado unos días de descanso para celebrar tal hazaña. No es el caso de los Timberwolves. Si ya cerraron la primera fase por todo lo alto, los de Chris Finch han abierto de igual manera las semifinales de conferencia, en las que han arrancado asaltando el Frost Bank Center por 102-104 para recordar a San Antonio que a partir de aquí las cosas se ponen más complicadas.

Que no han llegado a dos Finales del Oeste consecutivas por casualidad. Y que, para impedir que lleguen a las terceras, van a necesitar mucho más.

Y es que, como hizo ante Denver, Minnesota planteó una defensa muy agresiva, muy cerrada y muy física que expuso las limitaciones texanas y cimentó el triunfo del cuadro visitante, que a su vez tuvo que ir trabajando para encontrar grietas en un rival igualmente correoso. Y que cuenta con una máquina de despejar balones cerca del aro que tuvieron que aprender a contrarrestar.

Wemby no es Jokic

Los Timberwolves cerraron la primera ronda siendo el equipo que más puntos por partido anotaba en la pintura. En esta, no obstante, tiene pinta de que la cosa va a cambiar.

Victor Wembanyama se encargó de dejarlo claro con una absoluta exhibición de defensa interior, convirtiéndose en el primer hombre desde 1970 en colocar 12 tapones en un partido de playoffs y poniendo freno una vez tras a la ofensiva de Minnesota. Y no solo eso, sino que al hacerlo era capaz de impulsar directamente la transición y permitir a los suyos anotar puntos veloces y sin la defensa colocada. En este caso, el mejor ataque fue una buena defensa.

El problema para los Spurs es que esas fueron prácticamente las únicas canastas que impulsó. Wemby, que se quedó en 11 puntos tras firmar un 5/17 en tiro, estuvo tan gris en ataque como omnipresente en defensa, y fue en gran parte responsable de lo mucho que le costó a los suyos generar a media pista. Abusó en exceso del tiro exterior (0/8), no se impuso cerca del aro, no fue una amenaza en continuaciones o alley-oops… Estuvo maniatado, mucho. Y con él, todo su equipo.

El francés dejó vacante un timón que nadie más se atrevió a agarrar con firmeza. Quizás Harper, máximo anotador local con 18 puntos, fue el que más lo intentó, pero los de Mitch Johnson echaron mucho de menos un paso adelante de Fox, que no lo intentó hasta el último cuarto, o algo más de acierto en triple (10/36) para empezar a liberar espacios. Pero no fue el caso. Fue un día en el que, salvo por las canastas a la carrera, nada salía como debía.

Edwards, pequeñas pero letales dosis

Los Timberwolves tuvieron su primera pequeña victoria antes incluso de que comenzara el choque, pues, pese a que se esperaba que su ausencia fuera más larga, Anthony Edwards recibió el alta para disputar el Game 1 y pudo estar con los suyos desde el arranque de la eliminatorio. Con restricciones, eso sí, pues arrancó el choque como suplente y solo pudo disputar 25 minutos, y de hecho tuvo un papel un tanto secundario durante largos tramos del encuentro.

Eso sí, cuando quiso aparecer, lo hizo.

El escolta dio muestras desde el inicio de que su acierto exterior estaba intacto, pero fue en el último cuarto cuando realmente evidenció que todo su cuerpo lo estaba. Fue en el cuarto parcial cuando por fin llegaron los tramos de darle el balón y dejarle inventar, de jugar para él, de olvidar del todo sus problemas físicos y dejarle ser el jugador franquicia. Y él correspondió anotando 11 de sus 18 tantos y liderando el parcial que permitió a los suyos despegarse en el marcador.

En ese sentido, fue el buen trabajo realizado para limitar la intimidación de Wemby, ya fuese alejando del aro o cerrándole el camino de vuelta a él con bloqueos o box outs que le impidieran llegar a tiempo de taponar las penetraciones. Fue algo de lo que se benefició Ant pero también otros hombres visitantes como Shannon o incluso Randle, lo que permitió a los de Finch empezar a encontrar por fin vías consistentes de anotación y tener el que fue con diferencia su mejor tramo a nivel ofensivo.

La diferencia, absolutamente mínima durante toda la noche, se abrió hasta unos 9 puntos que, aunque escasos, se sintieron como 20 dada la enorme paridad del choque. Ahora solo les quedaba aferrarse a esa ventaja.

Champagnie, Champagnie…

Y lo hicieron… de milagro. A San Antonio le quedaba aún un último arreón, y a base de cargar el aro para conseguir canastas rápidas y un par de rebotes ofensivos logró ir reduciendo diferencias y reenganchar al partido a la grada, que terminó de creer cuando Vassell robó un pase a Randle y permitió a Harper anotar en contraataque para poner el 102-104 en el marcador a falta de 30 segundos. Había vida.

Y más que había cuando, tras una buena defensa, Randle falló el tiro que habría sellado el triunfo visitante y Harper se hizo con el rebote. Johnson decidió no pedir tiempo muerto para pillar descolocada a la defensa de los Timberwolves, decisión que dio sus frutos cuando Champagnie, que llevaba un 3/6 en triples, recibió con espacios para buscar el game winner, espacios que se multiplicaron cuando, con una finta, hizo volar a Naz Reid y se quedó solo ante el aro y ante la historia.

Pero no pudo ser.

El triple del alero se estrelló en el aro y permitió a los de Mineápolis escapar con un triunfo valioso que pone sobre aviso a los Spurs y les obliga a responder para recordar quién llega como el segundo mejor equipo de toda la liga regular. Y cuanto antes mejor. Porque, con Edwards todavía recuperando el tono y Dosunmu esperando para regresar, estos Timberwolves deberían ir a más. Y eso que ya son bastante peligrosos tal y como están.

(Fotografía de portada: Daniel Dunn-Imagn Images)

TE PUEDE INTERESAR