WEEK 8: Sabrina Ionescu, Minnesota Lynx y la semana de las resurrecciones


Tres días. Diez partidos. Eso es lo que queda para que la WNBA inicie su parón de más de un mes con motivo de los JJOO. Tras la multitudinaria jornada de este domingo —las únicas franquicias que no jugarán ese día serán Washington y Chicago, que se enfrentan el sábado—, la liga solo tendrá una cita más hasta su regreso el 15 de agosto: el del All-Star del próximo miércoles.

Esta penúltima semana antes del descanso ha dejado un poco de todo. Las Vegas Aces le ha cedido de nuevo el liderato a Seattle Storm, en su duelo particular entre favoritas. Phoenix Mercury (8-9) y Washington Mystics (7-10), llamadas en un principio a luchar por la cabecera de la liga, siguen dando buena cuenta de su irregularidad. Y lo mejor, quizás, ha sido la resurrección de dos nombres llamados a dar mucha guerra en este 2021. Sabrina Ionescu por un lado. Minnesoty Lynx por el otro.

Ionescu: sobreviviendo al hype

¿Qué es el hype? Pues eso que se genera alrededor de una jugadora joven, que lo tiene todo para triunfar desde hace años. Que incluso tiene una historia detrás de esas de cuento de hadas. Que llega al centro mismo del foco deportivo: Nueva York. Que comienza su segunda temporada en la élite ganando un partido con un triple sobre la bocina. Que al siguiente hace un triple doble. En definitiva: Sabrina Ionescu es el hype.

Pero las expectativas desmedidas también pueden ser una mochila demasiado pesada de cargar. Y tras su pirotécnico inicio de temporada, la nueva cara de la WNBA, Sabrina Ionescu, había chocado con su particular muro del rookie.

Tuvo algo que ver una lesión de tobillo, pero fue algo más que eso. Falta de acierto en su tiro de tres. Poca confianza en el resto de su juego ofensivo. Las costuras que se le veían en defensa. Incluso una cierta timidez en la pista, algo que no se le había visto, con varios partidos pasando de puntillas por el parqué.

No obstante, esta semana parece haber marcado el regreso a la Ionescu que todos esperábamos. Con ella, el liderazgo de Betnijah Laney (19,6 puntos, 5,3 asistencias, 3,9 rebotes) y los triples de Sami Whitcomb también han vuelto las Liberty. Las de Nueva York han encadenado dos victorias consecutivas tras haber ganado solo tres partidos de los últimos once.

En ambos encuentros —frente a Dallas y Washington—, Ionescu volvió a mostrar los argumentos que la hacen candidata a ser una futura megaestrella. Una visión de juego fuera de lo normal, ya sea en contraataque o para liderar el excelso movimiento de balón de las Liberty. Un rango y un acierto en el tiro de tres superior. Y una capacidad para jugarse los balones calientes en los minutos importantes.

En estos dos partidos: 14 puntos, 8,5 asistencias, 4 rebotes, un 60% en triples. Las Liberty se vuelven a afianzar en puestos de playoff con un récord de 10-9. Y todos en la franquicia rezando para que su nivel se mantenga. Que suba el hype.

Las Lynx, el equipo más en forma

Talking about hype. A comienzo de esta temporada 2021, algunos expertos apuntaban a las Minnesota Lynx como candidatas al título. Lo tenían todo. Una pívot veterana y dominante como Sylvia Fowles. A Napheesa Collier, que con solo 24 años ya apunta a perenne candidata al MVP. Cañoneras como Kayla McBride y Damiris Dantas. La mezcla, sin embargo, tardó en asentarse. Casi mejor que fuese así, pensarán el resto.

Tras un nefasto comienzo de temporada (0-4) por culpa de ausencias y lesiones, las Lynx han pasado a ser el equipo más en forma antes del parón olímpico. 10 victorias en los últimos 13 partidos, las últimas cuatro consecutivas. Y la sensación, esta semana, de que pueden ser un equipo a batir.

Un buen ejemplo del poderío de las de Minnesota se dio el pasado sábado. Jugaban en Phoenix, frente a las Mercury de Taurasi, Diggins-Smith y, sobre todo, la pívot Brittney Griner (20,2 puntos, 9,5 rebotes, 2 tapones). Pero no hubo problema con ella. Sylvia Fowles se encargó de que no lo hubiera.

Con 35 años y escogida tres veces ya como mejor defensora de la WNBA, puede que 2021 esté siendo el mejor año defensivo de Sylvia Fowles en toda su carrera. Promedia más de 2 robos, casi 2 tapones y 10 rebotes por encuentro. Más allá de los números, el pasado sábado secó a Grinner por completo. La dejó en 6 puntos, 14 menos de su media habitual. Y el partido, que se lo llevaron las Lynx con comodidad: 99-68.

Otra que rindió a gran nivel frente a Phoenix y siguió haciéndolo el miércoles frente a Dallas Wings fue Kayla McBride. La tiradora está en un momento de dulce: 25 puntos de media en sus últimos tres partidos, con un despampanante 11-18 en triples. Acompañada en el backourt de forma brillante por Layshia Clarendon, su papel le valió a las Lynx para tumbar a Dallas: 79-85.

Fue la cuarta victoria consecutiva. Esta noche, las Lynx tendrán una buenísima piedra de toque para comprobar la fortaleza de su momento: Las Vegas Aces, probablemente la mejor plantilla de la WNBA. Quizás, es hora de que las Fowles, McBride, Collier, Clarendon y Dantas reclamen ese trono. Y, por qué no, un anillo para el que parecen haber resucitado.

Tres apuntes

  • Jugadoras del mes: Tina Charles ha sido escogida como jugadora del mes de julio en la Conferencia Este, cimentando un poco más su candidatura al MVP: 24,7 puntos y 9,7 rebotes para la de Washington. En la Conferencia Oeste, el premio ha sido para A’ja Wilson, de Las Vegas Aces.
  • Sue Bird, escalando: La sempiterna base de las Seattle Storm se convirtió, a sus 40 años, en la sexta máxima anotadora de la historia de la WNBA. Lo hizo con su primera canasta frente a Los Angeles Sparks, el pasado domingo.

(Foto de portada de Justin Casterline/Getty Images)


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