Y la muñeca tembló: EE.UU. vence a Turquía en la prórroga

Dijimos que la selección que llevaba Estados Unidos no era ni mucho menos la versión ‘A’, pero es que tampoco la ‘B’ y ni siquiera la ‘C’. Dicho esto, también nos reafirmamos en que el Team USA, a pesar de los pesares, continuaba siendo –por mucho– el mejor equipo del Mundial. Pero con tanta renuncia, tanto All-NBA de retiro vacacional, habían perdido ese aura de invencibilidad. De conjunto imbatible. Y sobre todo de Dream Team.

La selección de Turquía, su rival de esta tarde, traía como credenciales un baloncesto de cuna y una notable representación de jugadores NBA, ya sea en presente (Osman, Ilyasova, Korkmaz) o en pasado (Erden), y por supuesto en la élite de Europa (Mahmutoğlu, Wilbekin, Birsen, Şanlı, Balbay, Tuncer); de antemano, uno de esos pocos conjuntos con alguna –ínfima– oportunidad de poner en apuros a los norteamericanos.

Y así ha sido. Aunque apuros sería un eufemismo. En el borde del precipicio por dos ocasiones y a una pierna, refleja mejor la realidad de la sobremesa; y tan solo los nervios de erigirse como David ante Goliat, ha hecho a los turcos perder un partido que tuvieron ganado dos veces: en el periodo reglamentario y luego en la prórroga.

El partido, no obstante, arrancó con dominio de los quintetos de Popovich, que llegaron a amenazar con romper el partido a las primeras de cambio, como mil veces les hemos visto hacer y a lo que nos tienen tan acostumbrados. Sin embargo, la distancia no rebasó la peligrosa horquilla de los 15 puntos y los turcos, especialmente a través de un revolucionario Wilbekin, consiguieron embocar el ecuador con una desventaja de -5 (47-42).

25 minutos apasionantes

Lo que parecía claro es que el Team USA no tenía su día más inspirado (los tiros de dos rebotaban contra el aro) mientras que la escuadra otomana iba de menos a más. Y así, que a pocos minutos de arrancar el tercer cuarto, un triplazo de Furkan Korkmaz igualaba finalmente la contienda (62-62), para convertir el resto del encuentro en un infinito y precioso sprint, con las piernas todavía fuertes y los grandes nombres (Walker, Mitchell…) apareciendo por fin.

Un palmeo de Ilyasova (enorme actuación del ala-pívot de los Bucks) hacía solicitar un tiempo muerto de urgencia a Gregg Popovich a falta de 12,3 segundos para el final… Turquía vencía 79-81. El elegido para el game winner era Khris Middleton, y su fallido intento de triple se transformaba en un rebote de ataque para Tatum que, sobre la bocina, forzaba la personal desde fuera del arco. Si metía los tres, EE.UU. ganaba. Falló uno y a nosotros nos regaló una prórroga y 5 minutos casi más vibrantes aún que los 40 anteriores.

Osman se estrenaba por fin desde el triple y Harris recordaba porqué era el vigente campeón de la NBA desde (más allá de) esa distancia. Walker, de dulce, optaba por hacer la guerra por su cuenta y acertaba en compensar en sus locos crossovers lo que Turquía conseguía desde el temple y la circulación (martillo pilón de Mahmutoglu).

Un 2+1 de Osman, el alero de los Cavs, ponía a Turquía uno arriba (91-92) con 50 segundos por delante. En ese momento se desataron los nervios contenidos por ambos bandos y, consecuentemente, los errores viscerales.

Terror desde la personal

Si por un lado Wilbekin cometía una inocente falta en ataque cuando Turquía atacaba para sentenciar el partido, en la jugada justo anterior los árbitros anulaban un palmeo a Myles Turner porque Donovan Mitchell se había colgado del aro antes de tiempo… las malas decisiones alcanzaban incluso al banquillo, con Pops diseñando una jugada por la que Turner retenía el balón más de la cuenta y permitía el robo de Balbay, provocando la falta de Joe Harris que unos árbitros demasiado intransigentes consideraban como antideportiva… y ahí los turcos dilapidaron el partido. Cuatro fallos seguidos desde la personal permitieron a los americanos tomar aire de donde ya no había rendija.

Y Middleton, ice in his veins con permiso de D’Lo, les enseñó (x2) cómo debía hacerse. Chof-chof, para dentro. El fallo a la desesperada de lyasova desde triple permitía esquivar a Popovich, Kerr y un roster que de Dream tiene sólo la genealogía, la primera flecha en su tobillo. Hay Mundial en China.

(Fotografía de portada de Lintao Zhang/Getty Images)


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