Los 76ers se precipitaron en la celebración… ¡lluvia de confeti!

Belinelli pisó la línea y los Celtics ganaron el partido.

Entre ambas afirmaciones pasaron muchas cosas. Como una vibrante prórroga, un conjunto local que ganaba de cuatro a menos de un minuto, y una jugada a falta de 8,4 segundos y trazada por Brad Stevens, pero que habría firmado Gordon Bombay como técnico Los Patos.

Antes de la prórroga sucedió algo más. Cuando lanzó, ladeado y en completo desequilibrio, ese tiro a la desesperada, pocos esperaban en el Wells Fargo que el balón terminara dentro. Pero lo hizo. Y la jugada sucedió a tal velocidad que no estaba claro si la canasta había sido de dos o de tres puntos.

Junto con el chof sonó la bocina, por lo que de tratarse de un triple, los se llevaban el partido 90 a 89. Hubo alguien que no esperó a comprobarlo. El operario. Este ser anónimo e impaciente, embriagado sin duda por el entusiasmo del momento, le dio a la palanca que libera el confeti e inundó a unos aficionados ebrios de alegría.

Pero la canasta, tras comprobar la revisión, se verificó como de dos. Belinelli había pisado la línea y el partido se marchó a la prórroga. Ahí venció la pizarra de Brad. Qué malgasto de papelina.


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