Oklahoma City Thunder ha pasado por la primera ronda de playoffs como si nada. Mientras el resto de los equipos se baten en duros duelos por seguir en pie, los actuales campeones se han quitado de en medio a Phoenix Suns con una facilidad insultante; tanto es así que ni la lesión de Jalen Williams ha evitado un 4-0 a su favor que han certificado ganando en Arizona por 122-131.
Los Thunder simplemente son mucho mejores que los Suns. Más físico, más recursos y sobre todo un Shai Gilgeous-Alexander letal que en el Game 4 se ha ido hasta los 31 puntos y 8 asistencias para cerrar una eliminatoria casi perfecta; y es que el actual MVP no entiende de relajaciones.
Ya con el pase a las semifinales de la Conferencia Oeste certificado, OKC espera rival entre Los Angeles Lakers y Houston Rockets. Todo apunta a que serán los de oro y púrpura quienes se metan, ya que van 3-1 arriba, pero no se puede descartar que los de Texas den aún algún susto.
Volviendo al partido en sí la realidad es que Oklahoma City parece resolver cuándo y cómo quiere. Phoenix ha estado cerca en varias ocasiones en algunos partidos, pero a la hora de la verdad los vigentes campeones dan el golpe. Así, mediado el último cuarto se encontraban 16 puntos arriba. Game over.
Phoenix, el principio de algo
Perder siempre duele, pero es que poco más se podía pedir a los Suns. En Arizona han pasado de un proyecto que parecía abocado a la reconstrucción con la salida de Kevin Durant a otro que ya compite y que, en caso alguno, se puede medir por su distancia con los Thunder.
Más allá de estadísticas –24 puntos de Devin Booker y 23 de Jalen Green en el Game 4–, en Phoenix toca quedarse con todo lo bueno que se ha hecho y desde ahí tomar decisiones para seguir mejorando. Hoy han caído, pero le quedan muchas batallas por delante si mantienen la línea.
(Fotografía de Mark J. Rebilas-Imagn Images)





