Minnesota devora a los Nuggets para poner el 2-1

Los Timberwolves dominaron de principio a fin en el Game 3

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Por Aitor Darias

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¿Lo están volviendo a hacer los Timberwolves? ¿Es esta otra temporada en la que, tras una liga regular dubitativa, son de repente una amenaza en playoffs? Quizás sea pronto para decir tal cosa, pero desde luego son una amenaza para los Nuggets, que, tras sufrir como locales en los dos primeros partidos, han sido absolutamente devorados en el tercero. Y que, viendo como la serie se coloca 2-1 a favor de Minnesota, empieza a mirar con preocupación el devenir de la misma.

Porque Denver no solo cayó en el Target Center, sino que lo hizo sin tener nunca opciones reales de pelear por la victoria. El 113-96 del marcador final ya da alguna idea al respecto, pero no termina de refleja la abrumadora superioridad que exhibieron los de Finch durante toda la noche, superioridad que les hizo mandar de principio a fin, contar con una ventaja de hasta 27 puntos, y no recibir nunca ningún atisbo de parcial que pudiera complicar las cosas.

Fue una noche de control total. Una que empezó, sin duda, por la defensa.

Aislar a Jokic

Nikola Jokic tiene una infinidad de virtudes. Es un anotador prolífico, un reboteador dominante, un competidor nato. Y sin embargo, aquello por lo que siempre se le reconoce es su capacidad de pase, y viéndolo jugar es normal que así sea. No obstante, es algo en lo que un nuevo espectador no repararía si viese solo esta serie, pues los Timberwolves están teniendo claro qué parte de su juego quieren anular. Y el éxito, al menos por ahora, es sorprendente.

El serbio terminó el Game 3 con tan solo 3 asistencias, fruto de una defensa de Minnesota que confió plenamente en la capacidad de Gobert para contenerlo y redujo al mínimo las ayudas a la pintura y los espacios para el resto. Si quería jugar, que lo hiciese en uno contra uno. No estaban dispuesto a concederle la oportunidad de encontrar al resto abiertos para que el balón empezara a circular, y con ello anularon a prácticamente toda la plantilla visitante.

Y esta es una decisión que puede tener un coste altísimo, pues dejar a Jokic con espacios para operar puede equivaler a un suicidio, pero si esa decisión tiene algún sentido es porque Gobert volvió a estar intratable. Fue ese ancla en quien sus compañeros pudieron confiar, ese muro capaz de contener una fuerza que creíamos imparable. Y aunque permitió a Nikola anotar 27 puntos, lo hizo dejándolo en un 7/26 en tiro y haciendo que los Nuggets se quedasen por debajo de los 100 tantos por primera vez en meses.

A ello contribuyeron también los exteriores, que, sabedores de que solo tenían que preocuparse de su hombre, fueron agresivos como nunca e hicieron colapsar a un ataque al que no le salió nada. El nivel de actividad y energía fue opuesto al acierto de los visitantes, que no encontraron ni siquiera en Jamal Murray una chispara para despertar. Y que, mientras lo intentaban, no podían sino ver como la diferencia en el marcador era cada vez más grande.

Flores para el nuevo

Y eso fue posible porque, por el contrario, los de Mineápolis encontraron aportaciones de prácticamente todos sus hombres. Sobre el papel, un choque en el que Edwards y Randle se quedan en 17 y 15 puntos respectivamente parece la fórmula del fracaso para los Timberwolves, pero el trabajo colectivo permitió que no fuera así gracias a los 20 de McDaniels, a los 15 de DiVincenzo o incluso a los 10 de Gobert.

Pero, sobre todo, al extraordinario paso adelante de Ayo Dosunmu.

El ex de los Bulls llegó en febrero para elevar el nivel del equipo a la hora de la verdad, algo que se esperaba que hiciera sobre todo desde la defensa pero que esta noche ha logrado también en la otra mitad de la pista. El base aprovechó como nadie la falta de protección de aro de Denver para atacar una y otra vez la pintura, lo que le hizo terminar con 25 puntos y 9 asistencias que pusieron de manifiesto que estos Nuggets, aun con sus muchísimos recursos, tienen problemas que afrontar.

Y más les vale hacerlo pronto. Porque si la reacción no llega en el cuarto partido, tendrán la eliminatoria ya demasiado cuesta arriba.

(Fotografía de portada: Bruce Kluckhohn-Imagn Images)

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