Ha llegado el verano decisivo para Los Angeles. El primer periodo estival en el que enfocar todos los recursos a construir ‘el equipo de Luka Doncic’. Y todo pasa, primero, por la renovación de Austin Reaves. Hasta ahora el base nacido en Arkansas era una de las gangas del mercado, percibiendo una media de algo más de 13 millones de dólares y llegando a dar nivel de All-Star durante los tramos en los que ha estado disponible esta temporada.
Ese precio se acabó, ya que Reaves va a desestimar la opción de jugador que tiene para este verano y se dejará querer en la agencia libre. El jugador siempre ha dejado claro que su objetivo es seguir en los Lakers. Y el precio de partida son 235 millones de dólares por 5 años, tal y como cuenta Brad Turner en el LA Times. Es decir, un contrato máximo.
La franquicia angelina haría mal en no negociar dentro de un mercado que cada vez duda más a la hora de ofrecer contratos máximos. Si Reaves pretende embolsarse 47 millones anuales, la oferta de Rob Pelinka seguramente parta de los 40 o cercanos.
En el caso de la organización, tampoco parece una opción dejar ir a un jugador que ha crecido en la casa y en el que se confió eligiendo fuera del Draft (aunque su caso ‘tiene trampa’). Jeanie Buss y Pelinka han suscrito una y otra vez que quieren que Reaves sea la coestrella de Luka. Eso sí, no debería serlo a cualquier precio. Durante los playoffs, en los que AR estuvo claramente mermado, surgió el debate sobre si su rendimiento podría abaratar su contrato. No lo parece.
Cada vez queda menos para saber qué contrato acaba firmando Reaves, la primera pieza del dominó que será el verano angelino. Próxima estación: ¿qué hacemos con LeBron james?
(Fotografía de portada de Gary A. Vasquez-Imagn Images)





