Marcus Smart no sabe nada de Boston para renovar

Como miembro de la primera ronda del Draft 2014, se encuentra en la lista de jugadores que han de extender su contrato antes del próximo 16 de octubre —horas antes del inicio de la temporada regular— o se convertirán en agentes libres restringidos a partir de julio. Salir al mercado con cierta incertidumbre por lo poblado de las cuentas en Boston o bien asegurar el futuro a largo plazo en la organización verde. Parece que Smart desea continuar en el destino de toda su carrera profesional, pero todavía no sabe demasiado de lo que quieren los .

El base desea estar muchos años en Boston, pretende extender su contrato, pero él y su agente todavía esperan noticias por parte de la franquicia, como ha podido informar el periodista Shams Charania para The Vertical.

Smart jugará su cuarta temporada en la NBA por una cifra cercana a los 4,5 millones de dólares y, si nada ocurre antes de la semana que viene, será agente libre con restricciones en verano. Una llamada a la acción en toda regla para terceras franquicias en busca de jugadores con talento y compromiso ciego. Se arriesgarían los Celtics a tener que competir en julio por Smart con varias franquicias y no pocos millones encima de la mesa. Sin embargo con el actual entramado salarial de la plantilla —lo que se llevan Kyrie Irving, Gordon Hayward y Al Horford— Boston no posee demasiado espacio para maniobrar con grandes números.

De hecho, la entidad que preside Danny Ainge posee comprometidos 111 millones para la temporada que viene, solo dos menos que los que ahora suman todos los salarios de su plantilla 2017-18. De ese modo, los ahorros de Massachusetts no están para firmar una extensión millonaria a Smart, que tal como están los baremos del mercado no saldría barata.

Recordemos que esta temporada —la que viene subirá ligeramente— el límite salarial está fijado en casi 100 millones y el listón para el impuesto de lujo subió a los 119.

Menos de 50 millones

Jugadores de la generación de Smart han renovado su compromiso con sus actuales franquicias —Gary Harris con Denver, el último— por cantidades superiores a los 80 millones. Nada que ver tendría las de Smart en caso de que llegase oferta de Ainge antes del 16 de octubre. De trasladar una propuesta, parece que ésta nunca sería superior a los 50 millones por cuatro años (algo más de 10 por temporada).

Smart está muy comprometido con el proyecto verde. Pese a su juventud, es el jugador más veterano vistiendo el hábito verde de cuantos pueblan el roster y en la franquicia se tiene plena confianza en sus cualidades. El base es, de hecho, el alma defensiva del equipo ahora que ya no está Avery Bradley. Su defensa, energía, entrega, liderazgo y compromiso son muy valorados en Boston; también que haya trabajado para mejorar su tiro exterior este verano. Se puede decir que es una cara ilustre dentro de la organización; sin embargo en Boston, ahora mismo, no podrá encontrar más dinero que el ya mencionado listón de 50 millones.

Ambas partes desean seguir juntas muchos años, pero los Celtics han hipotecado su futuro cercano con la llegada de dos estrellas de golpe. Habrá que ver, primero, si hay oferta de Boston y más tarde si Smart la considera suficiente. No habrá que esperar mucho para el desenlace, que será antes del 16 de octubre —lunes que viene—.


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