Si hace tres semanas contábamos que Jayson Tatum iba a comenzar a entrenarse con el equipo afiliado de los Boston Celtics en la G League como paso previo a su regreso, ahora el escenario da el salto a la última fase. Se acabaron los videos prometedores grabados en vertical y los anuncios de los primeros 5 contra 5. Eso ya es agua pasada y tierra quemada.
En el entorno de la franquicia se desliza una fecha concreta. Una formidablemente inminente. Esta misma semana. Este mismo viernes.
No hay comunicado oficial que lo confirme todavía, pero el simple hecho de que se contemple su reaparición en un partido NBA indica lo más importante: que el alero está más que listo.
Tatum ha ido quemando etapas con prudencia pero a un ritmo superior al cálculo más optimista: primero con trabajo individual, luego en suaves dinámicas de grupo, y en las últimas semanas con ritmo competitivo real. Es hora de dar el último paso que pondrá fin a toda clase de simulacros.
“Tatum, it feels like it’s gonna be Friday vs Dallas. All signs are pointing to Friday, Dallas.”
— NBA Courtside (@NBA__Courtside) March 2, 2026
– Bill Simmons on Jayson Tatum return 👀
(Via Bill Simmons podcast) pic.twitter.com/Z8Qxa93lwH
¿Permiso para soñar?
El contexto, además, nada tiene que ver con el que se preveía en los albores del curso. Aquellos Celtics que algunos dieron por condenados al tanking tras desmembrarse (Porzingis, Holiday, Horford, Kornet) han respondido con carácter, defensa, juego… y orgullo. Orgullo verde. El 40-20 actual convierte la temporada en algo mucho más serio de lo que apuntaba en octubre.
La pregunta ahora no es únicamente si jugará el viernes, sino que versión (paulatina y progresiva) cabe esperar de aquí a que den comienzo los playoffs.
Ayer mismo mencionamos a Darius Garland como el estreno de mayor impacto que nos quedaba por delante en esta 2025-26. Pero… ¿y si no es así?
Sea cual sea la respuesta, pensar en ello se vuelve inevitable: sumar a Tatum a ‘estos Celtics’ invita a creer. Invita a soñar. Invita a pensar que 2026 puede ser un gran año en Massachusetts. Uno involvidable.
(Fotografía de portada de Matthew Hinton-Imagn Images)





