Siete años después, los San Antonio Spurs vuelven a ser equipo de playoffs. El cuadro de Mitch Johnson se ha garantizado matemáticamente un puesto en las eliminatorias después de vencer a los Phoenix Suns por 101-100, resultado que les asegura un puesto entre los seis primeros del Oeste y que confirma a este joven proyecto como uno de los más ilusionantes del curso. Una confirmación que no ha podido llegar de mejor manera.
No es como si la clasificación estuviese en duda a estas alturas, pero durante muchos minutos sí dio la sensación de que no llegaría en esta jornada. Los Suns, combativos como de costumbre, plantearon un partido muy trabado que puso en problemas a los texanos, y de hecho llegaron a colocarse 10 arriba en el último cuarto y a soñar con un triunfo de prestigio en el Frost Bank Center. Pero entones pasaron dos cosas.
La primera, que Phoenix volvió a ser presa de sus limitaciones ofensivas y de sus carencias en el clutch. Con solo dos canastas en los últimos 4:50 minutos de partido, el cuadro de Arizona tuvo poca respuesta al último arreón de los locales, y fue viendo poco a poco como la diferencia iba desapareciendo hasta volver a reducirse a la mínima expresión. Y cuando tuvieron la oportunidad de volver a ampliarla a 11 segundos del final, a Rasheer Fleming le pesó el momento y falló sus dos tiros libres.
La segunda, Victor Wembanyama.
El francés estaba firmando ya un encuentro sensacional, y de hecho fue, junto a un De’Aaron Fox resucitado en el último cuarto tras muchos minutos con problemas, el gran protagonista del parcial que volvió a meter a San Antonio en el partido. Y por supuesto, iba a ser él quien buscase la canasta ganadora. Daba igual que tuviera a un Clutch Player of the Year a su lado. Esta franquicia es suya y es él quien ha hecho de este un equipo de playoffs.
Qué menos que dejar que fuera también él quien derribase la puerta de la postemporada.
No necesitó demasiado para ello, pues la jugada fue de hecho bastante simple. Wembanyama recibió a unos seis metros del aro y, defendido por Ighodaro, fue dejando pasar el tiempo para no dar a los Suns opción de respuesta. Y cuando lo consideró oportuno, operó como tantas veces ha hecho desde la media distancia, desde esa que durante décadas parecía prohibida para hombres de sus dimensiones. Y cómo no, llevó el balón al aro y a los Spurs a la pelea por el título.
Victor terminó así con 34 puntos y 12 rebotes en su haber, números relativamente habituales para él a los que esta vez añadió una determinación en el clutch que vuelve a confirmar su exponencial crecimiento como jugador. La única duda ahora es hasta dónde puede llevar a San Antonio a partir del mes de abril. Y no queda demasiado para empezar a responderla.
(Fotografía de portada: Daniel Dunn-Imagn Images)





