Billy Donovan no irá a ninguna parte

El cambio de oficina en los Chicago Bulls irá en consonancia con la continuidad del actual técnico, al cual renovaron el contrato en verano de 2025.

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Por Álvaro Arenillas

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Las noticias se están sucediendo en los Chicago Bulls. Tras años en los que los de Illinois parecían vivir en la más absoluta de las inoperancias, recientemente han dado el paso de despedir tanto a Arturas Karnisovas como presidente de operaciones como al general manager Marc Eversley, dando lugar a un nuevo escenario en los despachos que, sin embargo, no tiene visos de llevarse por delante al entrenador, Billy Donovan. Y no lo decimos nosotros, sino el presidente y director ejecutivo de la franquicia, Michael Reinsdorf.

Ya inmersos en la búsqueda de un nuevo director de operaciones de baloncesto, en la franquicia de Illinois tienen claro que un requisito fundamental: Billy Donovan tiene que seguir siendo el head coach.

«Si entrevisto a alguien y no está convencido de Billy, no está convencido con un entrenador Hall of Fame y, por tanto, no está convencido de una persona que ha ganado campeonatos universitarios y que ha llegado lejos en los playoffs con Oklahoma City… Si Billy quiere ser nuestro entrenador y alguien no está en consonancia con eso, entonces probablemente no sea el candidato adecuado para nosotros», recalca.

Si bien la determinación del equipo parece firme, todo está a expensas de que el equipo se reúna con Donovan, algo que ocurrirá justo después del cierre de la campaña. Respecto a esto, Reinsdorf señala que no esperaba que la decisión de Donovan se dilate mucho en el tiempo; todo ello mientras llegan cantos de sirena desde la NCAA.

Huyendo del tanking

Más allá de lo que ocurra con el banquillo, Reinsdorf también quiere que la persona (o personas) que lleguen a la oficina huyan de la cultura del tanking, esa de perder a propósito para construir algo.

«Esa no es nuestra identidad como organización. Es injusto para el entrenador. Es injusto para los jugadores. De hecho, es injusto para nuestros aficionados. Hay muchos aficionados que van a los partidos y que no están ahí para vernos ser humillados en cada encuentro, sino para vernos competir», sentencia.

(Fotografía de Wendell Cruz-Imagn Images)

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