El primer partido de las finales de la Conferencia Este entre New York Knicks y Cleveland Cavaliers es de los que marcan eliminatorias –y bastante más que eso– tanto para bien como para mal.
En cuestión de minutos, y cuando todo hacía indicar que la victoria viajaría a Ohio, una remontada historía de los neoyorquinos –perdían por 22 puntos a menos de ocho minutos del final– le dio la vuelta a la situación, dejando de paso en muy mal lugar a Kenny Atkinson, quien ante el destrozo que estaban sufriendo sus chicos pidió un solo tiempo muerto, cerrando el último cuarto con hasta dos disponibles. Así lo justifica.
«Me gusta reservar mis tiempos muertos. No quería tener uno solo al final del partido, con una diferencia de uno o dos puntos. Intenté reservarlos», comenta ante lo que terminó siendo una debacle que se mide por una racha final de 44-11 a favor de los de Mike Brown, incluyendo la prórroga. ¿Se arrepiente de algo Kenny Atkinson?
«Metieron algunos tiros muy difíciles en ese último cuarto. Para ser honesto, tuvimos un poco de mala suerte. Mi único arrepentimiento, y esto puede pasar cuando llega un poco de cansancio, es que creo que el juego se estancó. Estábamos moviendo el balón por todas partes, con una excelente circulación, y luego se volvió un poco monótono», sentencia.
No le falta razón al head coach de Cleveland en este último apunte. Durante la furiosa remontada de los Knicks, Donovan Mitchell y James Harden, la dupla estelar de Cleveland, se combinó para un 1 de 10 en tiros de campo (0 de 5 en triples). Mitchell no anotó desde que puso a los suyos 22 arriba.
(Fotografía de Rick Osentoski-Imagn Images)





