Los líderes del Este han vuelto. No está claro quién era aquel equipo que se presentó el domingo en el Little Caesars Arena vistiendo el uniforme local, pero los verdaderos Detroit Pistons, los que han dominado su conferencia durante toda la temporada regular, hicieron su verdadero estreno en playoffs esta madrugada. Y es que tras el tropiezo inicial, ha llegado una contundente reacción que permite a los de Michigan igualar la serie y reducir los niveles de pánico. La cosa, al menos en su mayor parte, sigue funcionando.
Funcionando al menos lo suficientemente bien como para doblegar por 98-83 a unos Magic que quisieron aplicar la misma receta y que a ratos alcanzaron de nuevo un cierto éxito, pero que recordaron que siguen contando con demasiadas limitaciones como para que la cosa se tambalee cuando el partido no sale acorde al plan. Y esta vez, hubo un cuarto en el que se encontraron con todo lo que querían evitar.
Bastaron 12 minutos
Y es que durante la primera mitad parecía que estábamos ante un choque similar al primero. Esta vez el altísimo nivel de intensidad y agresividad de Orlando no pilló de nuevas a los Pistons, que lo igualaron desde el primer minuto y no les dejaron tomar el control del choque, pero daba la impresión de que iba a moverse en ese mismo terreno de juego lento, distancias cortas, escasos parciales… Pero entonces llegó la segunda parte. Y con ella, el final de los Magic.
Algo que los de Mosley habían conseguido evitar hasta ese momento era que la defensa de los locales se convirtiera en su primer arma ofensiva. Les estaba costando anotar, sí, pero no estaban acumulando pérdidas o malas decisiones que llevasen a Detroit a correr para anotar en contraataque o jugar ante una defensa que no estaba aún completamente fijada. Estaban, por así decirlo, padeciendo dificultades pero no siendo víctima de ellas.
Que fue exactamente lo que sí les pasó en el tercer cuarto, en el que los Pistons sí fueron, por primera vez en la eliminatoria, ese equipo que no solo te anula sino que se alimenta de ello. Ese que se va creciendo cuando consigue no solo encadenar varias posesiones consecutivas sin encajar, sino convertirlas en un par de canastas gratis. Lo cual, sumado a que por fin Cade Cunningham logró brillar como director a media pista, dio lugar a una diferencia descomunal que se saldó con un parcial de 38-16.
Un parcial que, a todas luces, puso fin al partido.
Cade Cunningham was swishin' and dishin' tonight!
— NBA (@NBA) April 23, 2026
🏎️ 27 PTS
🏎️ 11 AST
🏎️ @DetroitPistons G2 W
DET (1-1) ORL I G3: Sat., 1pm/et, Peacock, NBCSN pic.twitter.com/mKzUPjlhiJ
Y un parcial que resulta esperanzador para los de Michigan precisamente por la forma en que Cade consiguió involucrar al resto. Las acciones a la carrera ayudaron, pero incluso en estático se vio por fin a un equipo con más ideas que enviarlo a hacer la guerra por su cuenta en el pick & roll y que, con sus cortes o movimientos sin balón, le ofrecía opciones. Y él, encantado de aprovecharlas, los puso por fin a jugar como el equipo que son.
De hecho, Cunningham repartió en este tercer parcial casi tantas asistencias (7) como en los otros siete cuartos que han conformado la eliminatoria juntos (8). Y es sencillo entender cómo eso devolvió la vida a unos Pistons que viven en gran parte de lo que haga el base pero que necesitan encontrarle aliados si quieren llegar lejos en estos playoffs.
La serie vuelve por tanto empatada a Orlando, donde los Magic tendrán que demostrar si tienen algo más que el factor sorpresa en su arsenal. El nivel de agresividad que antaño había hecho de este un equipo peligroso parece definitivamente haber vuelto, pero seguramente haga falta algo más si de verdad quieren dar la machada. Porque esta vez su rival ha demostrado que, al menos durante 12 minutos, tiene respuesta.
(Fotografía de portada: Rick Osentoski-Imagn Images)





