Pese a que su traspaso fue una de las decisiones más criticadas por toda la afición de los Celtics, Paul George no podría estar más contento con el cambio de aires que ha vivido este verano. Pese a que no lleva en la franquicia sino unos meses y su primera temporada no ha arrancado oficialmente aún, el alero ha reconocido a Gary Washburn, periodista del Boston Globe, estar encantado con su nueva situación, hasta el punto de tener claro ya que le gustaría pasar varios años con los de Massachusetts.
«El vestuario, la cultura, la gerencia, la ciudad, la franquicia, la tradición… Es algo de lo que nunca había podido ser parte» reconoció. «Todo es de mucha calidad, y es una sensación muy refrescante. Creo que durante mi trayectoria me he convertido en un nómada, pero ahora mismo me gustaría llegar a poder considerar a Boston como mi hogar».
De hecho, George ha ido incluso más allá y ha asegurado que estar en contacto con su compañeros y con el staff le está volviendo a hacer disfrutar otra vez del baloncesto. Algo que veremos si se traduce en una versión que se acerque a la de sus mejores años.
«Estoy integrándome muy bien con la franquicia y con más compañeros. Estoy más que contento; estoy eufórico de estar aquí. Es como si hubieran rescatado una parte de mí que llevaba tiempo enterrada, y eso genera una pasión diferente. Vuelvo a sentir pasión por el deporte, y creo que todo está encajando en el sitio correcto».
Paul George vivirá este curso una situación complicada, en la que sufrirá la presión de sustituir a uno de los hijos pródigos de la franquicia pero en la que por otra parte nadie parece esperar demasiado de él. Tras años en los 76ers plagados de problemas físicos y de falta de continuidad, hay quien, a sus 36 años, parece haberse rendido ya con el alero, al que, con este renovado optimismo, tal vez se le abra una oportunidad de redención.




