Blake Griffin: un proyecto machacado por las lesiones


Quizá sea uno de los peores cócteles posibles. Mezclar a un jugador perseguido por los problemas físicos con la franquicia con peor fario de la NBA posiblemente no haya sido la mejor de las ecuaciones. Y sin embargo, en su momento, la década pasada, los Clippers pensaban que su hombre era Blake Griffin y que con él podían ser algo más que un plantel perdedor. Y en cierta medida lo lograron. Desde la llegada de Griffin, cuyo debut se retrasó un año por su primera grave lesión, los Clippers han encadenado seis presencias consecutivas en los playoffs. De 2012 a 2017, sin fallo. Antes, en toda la historia de la franquicia, los Clippers habían estado en la post temporada en siete ocasiones. El avance es notable.

Y lo ha sido, decimos, con Griffin y a pesar de Griffin. Queda la duda de qué podría haber sido del plantel californiano si el número  1 del Draft de 2009 no hubiera sucumbido a las lesiones.

La primera, sin debutar

En vísperas de que comenzara la campaña 2009/10, la que iba a suponer su estreno como profesional, Griffin se hacía polvo la rodilla en el último partido de pretemporada. Al principio, las pruebas revelaron una fractura por estrés que le iba a tener de baja casi dos meses. Más tarde, se conoció que el asunto era más grave y que Griffin se iba a quedar en blanco toda la temporada.

Buenos años, hasta 2015

Griffin por fin pudo hacer su estreno en la 2010/11. Fue elegido para el All-Star y nombrado Novato del Año, entre otros premios de lo que, a todas luces, era su primera campaña como profesional. En 2012, los Clippers entraban en los playoffs después de un lustro de ausencias e iniciaban ese periodo consecutivo de presencias en la post temporada que se alarga hasta nuestros días.

Sin embargo, los angelinos nunca fueron más allá de las semifinales del Oeste y muchos son los que se preguntan si ese rumbo podría haber variado, en alguno de los cursos, si Griffin u otras piezas potentes hubieran estado completamente sanas. Concretamente Griffin empezó su calvario en 2015, cuando estuvo fuera 15 partidos en el segundo tramo de la Temporada Regular 2014/15. La espiral de problemas físicos no había hecho más que empezar.

Nunca es el momento de los Clippers

Siempre es un candidato a llegar lejos, pero es su propia leyenda negra la que le frena en seco. Favoritos en el 2015/16 a, por lo menos, abrazar las Finales de Conferencia Oeste, un infierno de lesiones capitalizadas de nuevo por Griffin selló su sentencia definitiva. El interior se perdía 45 partidos de la Temporada Regular 2015/16 por una lesión de muñeca producida al pegar en enero de 2016, en Toronto, al utilero de los Clippers. Realmente, el ala-pívot ya había causado baja en diciembre debido a una dolencia en los isquiotibiales que le había mantenido fuera de competición desde entonces. Esa lesión reapareció en los playoffs de 2016 y, unida a la rotura de un dedo que sufrió Chris Paul en la misma serie ante Portland, supuso la sentencia final para los Clippers, que cayeron eliminados.

Ahora, el dedo gordo del pie

Ha sido la última marca en la hoja de lesiones de Griffin. Durante el tercer partido de la serie ante los Jazz, una lesión en el dedo gordo del pie derecho puso de nuevo el gafe de los Clippers sobre la mesa. Las pruebas posteriores confirmaron que ese gafe es más que una broma, que una gracia asociada a la franquicia. Griffin, que ya se había perdido 20 partidos de la presente campaña por una intervención en la rodilla, caía en combate para todos los playoffs. De momento, los Clippers mandan 2-1 sobre los Jazz. Pero a partir de ahora, lo tendrán que hacer sin Griffin, de nuevo. Y la historia, cuando esto sucede, no está de su lado.


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