D-League: la redención de Stephane Lasme


El 27 de abril de 2016 fue uno de los mejores días en la carrera profesional de Stephane Lasme (Gabón, 1982). Aquella jornada, el Galatasaray se alzaba con la Eurocup, al vencer a doble partido al Estrasburgo francés. La segunda competición europea caía de manos de los turcos, que además veían a uno de los suyos como MVP de las Finales. Lasme recibía este galardón merced a sus 16 puntos, 10 rebotes y 2 tapones en la el choque de vuelta, el definitivo que dio el primer título europeo de sus historia al cuadro de Estambul.

Para el pívot africano formado en la Universidad de Massachusetts Amherst, ganar trofeos en Europa no era algo nuevo. Lo había hecho ya en el propio país otomano, en Israel y en Grecia. Sin embargo, era la Eurocup su primer éxito continental, que perfectamente podía cubrir una carrera muy buena, que incluía una elección en el Draft de la NBA (nº46 por los Warriors, en el año 2007), quince partidos en la mejor competición del mundo, en esa 2007/08 donde se repartió entre Golden State (1) y los Heat (15), y estancias en campeonatos tan potentes como el griego, el turco y la Liga Endesa.

Pero no necesariamente las buenas historias tienen que presentar un final feliz. No siempre está escrito así y Lasme lo experimentó en sus propias carnes. Con el Galatasaray eliminado de la BSL turca, la noticia saltaba a finales de junio: Lasme había dado positivo por consumo de cannabis. Y no una vez, sino que no había superado los test antidrogas hasta en dos ocasiones. Concretamente, después del tercer partido de los suyos de cuartos de final de la BSL y también tras el cuarto enfrentamiento de las semifinales, que suponía la eliminación de los campeones de la Eurocup.

Lasme, quien se había defendido en primera instancia aludiendo que tomó estas sustancias durante una celebración familiar, fue avisado tras el primer positivo por la Federación de Turquía, que le instó a presentar documentos que avalaran su defensa y explicaran el uso de estas sustancias. La reincidencia, después de las semifinales, dictó sentencia para el alero africano.

El 29 de agosto de 2016, la Federación turca le imponía una sanción de 1 año sin jugar, a contar a partir del 13 de junio anterior. El Galatasaray, que había dicho al jugador que le esperaría a que cumpliera la sanción, vio una pena demasiado elevada como para gastar una ficha durante un curso entero para alguien sancionado. Y prescindió de Lasme.

No obstante, el de Gabón no había perdido el tiempo. A expensas de ser sancionado, había seguido trabajando ese mismo verano, en la Summer League de Las Vegas, donde vistió la camiseta de los Hawks. Sus números, 4 puntos, 2,5 rebotes y 12,1 minutos de media en los seis partidos que jugó no fueron importantes, pero más que una oportunidad en la NBA, Lasme buscaba  mantenerse activo, enseñar al mundo que estaba limpio, seguir en el mercado.

La FIBA intercede y la D-League acude al rescate

Por primera vez desde que se graduara en la Universidad de Massachusetts Amherst, Lasme estaba incapacitado legalmente para jugar. Pronto, conocida la sanción, empezó una labor de despachos para buscar un camino que le liberara. A principios del pasado febrero la FIBA le abría una pequeña puerta, le levantaba de manera cautelar la condena y le permitía jugar en cualquier equipo que desease contar con sus servicios, mientras que resolvía qué hacer con su expediente. Eso sí, la Federación turca mantuvo su veto.

Así que a sus 34 años, Lasme tuvo que empezar de cero, aunque en un escenario ya conocido. Si hay algo que ofrece la D-League son oportunidades. Generalmente, para jugadores jóvenes que ven en cada partido el mejor expositor para llegar a la NBA. Pero también se dan casos como el de Lasme, que busca allí un periodo de redención, un elemento para que la gente del baloncesto sepa que él sigue en activo y con muchas ganas de dar guerra. Un MVP de la Eurocup, un tipo contrastado en el Viejo Continente como es Lasme, no necesita en situaciones normales bajar a la D-League. Si se mete de por medio un positivo por drogas, la cosa cambia radicalmente.

Así que los Texas Legends, que en parte hacen honor a su nombre adquiriendo jugadores veteranos, reclamaron a un Lasme que, según los procedimientos de la propia D-League, había firmado un acuerdo con la competición y estaba a la espera de ser llamado por alguna franquicia.

En los Legends han jugado ya este año Gary Neal, De Juan Blair (recientemente traspasado a los D-Fenders) o Ben Gordon como viejos conocidos del baloncesto estadounidense.

Lasme ya estuvo en la 2007/08 y en la 2010/11 en la D-League. Ahora, con los Legends, en los cinco partidos que ha jugado ha promediado 6,4 puntos, 4,2 rebotes y ¡2,8 tapones! , lo que le coloca con el mejor promedio taponador de la competición, por encima de Tavares (2,6). Aunque el hecho de haber disputado tan pocos partidos no le permite todavía formar parte de este ranking.

Lasme no tiene pinta de ser llamado por los Mavericks en lo que queda de curso y tampoco parece que vaya a ser fruto de conversaciones por parte de otras franquicias NBA. Él no busca eso, sólo no perder el hilo, enseñar a quien lo quiera ver que lo del cannabis fue circunstancial y que está listo para cuando lleguen retos de mayor altura. Mientras, en la D-League, trata de limpiar su reputación.


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