Gary Neal: en Texas vuelve a estar la oportunidad

Si hay un concepto que está de moda en este otoño e invierno de la NBA es el de triple-doble. Gary Neal (Baltimore, 1984) sabe de lo que hablamos y no precisamente porque en su buena trayectoria en la Liga (350 partidos) haya cosechado algún logro de este tipo. Tampoco pudo nunca firmar un doble-doble en la NBA. Pero sí su mente se remonta a los tiempos de instituto, seguro que encontrará con satisfacción ese curso de junior, con Aberdeen High School, donde lideró a su equipo al campeonato estatal de Maryland y donde él promedió al terminar la campaña un triple-doble.

De todo aquello han pasado unos tres lustros. La exhibiciones del entonces joven base le dieron un lugar en La Salle, primero, y luego en Towson, donde completó su etapa universitaria con un crecimiento espectacular de números. Pero nunca suficiente para ser elegido en el Draft de la NBA de 2007.

Sin embargo, y el transcurso del tiempo ha dado más consistencia a esta realidad, no ver tu nombre presente en una ceremonia del Draft no supone ni limita tus posibilidades de saltar a la NBA. A le costó darlo un trienio, que repartió en experiencias por Turquía, España (sin minutos en el Barcelona) Italia y de nuevo ACB, Unicaja, antes de lucirse delante de los entendidos a los que había llamado la atención con su juego en el Benetton italiano.

Los ‘europeos’ Spurs

Si había algún equipo que disfrutara de un juego parecido al que se desarrollaba en el Viejo Continente estaba en San Antonio, lo dirigía Gregg Popovich. Los Spurs, con su radar de búsqueda de jugadores por todo el planeta, habían reparado en Neal, quien respondió a esa confianza con una esplendorosa Summer League en Las Vegas que le sirvió  para suscribir un contrato con los Spurs, el 22 de julio de 2010, por tres sesiones. Cobraría el mínimo salarial, pero estaba dentro.

Casi siete años después de ese día de verano, Neal está fuera de la NBA. Con los Spurs se reveló como uno de los mejores triplistas de la competición en su periodo de novato. Terminó como el 12º mejor clasificado en esa faceta, además de participar en el All-Star 2011 como miembro del Rising Stars Challenge. Al concluir la temporada regular 2010-11, Neal figuraba como miembro del 1st All- Rookie Team, al lado de potenciales estrellas como Wall o Cousins.

“Creo que la mayor parte de ese éxito tiene que ver con el sistema, con tener un entrenador como Pop. Jugadores y futuros miembros del Hall of Fame como Duncan, Parker o Ginobili en la pista ayudaban. Aquellos jugadores tan talentosos eran capaces de hacer el juego mucho más sencillo para mí”, apuntaba el propio Neal hace unos días.

La puerta se vuelve a abrir en Texas

Esas declaraciones fueron recogidas por los Texas Legends, su nuevo equipo profesional desde principios de 2017. El 2 de enero era enviado desde los Westchester Knicks al plantel de Frisco, afiliado de los Mavericks y donde juegan o han jugado dos de las sensaciones de la D-League 2016/17: Manny Harris y Pierre Jackson, recientemente cortado por la franquicia de Dallas tras recibir a finales de diciembre una Call-Up y poder debutar por fin en la NBA.

Hasta la D-League ha llegado Neal como punto de transición, de reenganche con el baloncesto que lleva sin practicar casi 12 meses. El 6 de febrero de 2016 jugaba el que, hasta la fecha, es su último partido en la NBA. Lo hacía con los Wizards, a los que había llegado tras su paso por los propios Spurs, donde llegó a estar en las Finales de 2013, y por Milwaukee, Charlotte y Minnesota .

La capital no sonreía a Neal, que frenaba su carrera ese día de febrero por problemas en la cadera. El playmaker, que reconocía después haber competido muchas semanas lesionado, era cortado por Washington a principios de marzo.

El 26 de diciembre, el de Baltimore hacía su debut a los 32 años en la D-League. Algo falto de ritmo, regresaba a las pistas para disfrutar de un único partido con los Westchester Knicks. Con la entrada del nuevo año, era traspasado a los Legends, de vuelta a Texas, el lugar donde empezó todo para él en la NBA.

En la dolorosa derrota del afiliado de los Mavericks ante los Sioux Falls de Juancho Hernangómez (126-141 y 17 puntos y 11 rebotes para el español) Neal pudo al menos sentir que rinde en una cancha, aunque necesite tiempo para engrasarse de cara a soñar con un nivel mayor.

En 26 minutos, el 14 de los Legends hizo 18 puntos (1/6 en triples, lejos de esa mano fina que, según reconocía el propio interesado, forjó merced a un desarrollo del salto que tuvo que trabajar en la NCAA) y los acompañó de 4 rebotes, 3 asistencias y 1 robo.

Al día siguiente, en el back to back ante los Falls, nueva derrota texana pero Neal en crecimiento. La suya fue una gran velada individual de sábado noche: 39 minutos, 24 tantos, 2 rebotes y 5 pases de canasta.

“Estoy feliz de volver a entrenar, de volver a jugar. Espero encajar bien y poder ayudar a que ganemos partidos”.

En Texas arrancó el camino. En Texas, 350 partidos de la NBA después, continúa la pelea de Neal.


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