Deron Williams, Monta Ellis, David Lee: no suena el teléfono


Algunos, salta a la vista, no valdríamos ni para cambiar el filtro de la máquina de café de sus oficinas. Ni que decir tiene el puesto de general manager, vetado incluso en los simuladores de la consola. La razón de esto es que nuestra visión, nula, nuestra planificación deportiva, desorientada, y nuestro sentido común, en la más plena atrofia, nos dicen que algo está mal si nos repantigamos en el sillón a la espera de que empiece la temporada mientras Monta Ellis, Deron Williams y David Lee, siguen sin equipo.

Ya huele a training camp y los tres aguardan una llamada que todavía no llega. Se da por hecho que, en el absurdo escenario de que nadie se interesara en ellos, en febrero empezaría a hervir el teléfono a llamadas, con contenders buscando su frescura, servicios y experiencia en busca de ese empujoncito clave en playoffs.

Y yo me pregunto, ¿eso es todo? ¿ya no están para nada más? Dos de ellos vienen de una temporada mediocre, cierto, mientras que el tercero ha rendido a un más que digno nivel. Pero este dato no debería ser importante; veamos por qué.

 Monta Ellis

Su campaña ha sido un espejismo. Un chiste de mal gusto incluso para un domingo de resaca. Viene de realizar su peor temporada en anotación desde que era un rookie, bajando de los 13,8 puntos a los 8,5 en un solo año.

Si indagamos algo más, vemos que sus porcentajes de tiro no han bajado —de hecho han subido—, pero claro, sus lanzamientos a canasta han caído en picado, así como su tiempo de juego; de los 33,8 a los 27 minutos, y de los 12,6 a los 7,5 tiros.

Hace no tanto, apenas un par de años, yo mismo escribía un artículo sobre lo injusto de que Ellis no hubiera sido nominado ni una sola vez para el All-Star Game. Ya no lo será, por descontado, pero yo sigo atónito con todos esos equipos con flexibilidad salarial suficiente —también me valen las Mid-level Exception—, que no luchan su fichaje.

En la 2014/15, en los Mavericks, cerraba la temporada como máximo anotador de la plantilla, por encima de Dirk Nowitzki y Chandler Parsons, con un promedio de 18,9 puntos por partido. El año pasado ya demostraba que su cambio de aires, Dallas por Indiana, no le sentó nada bien, quedándose en 13,8 puntos al servicio de un Nate McMillan que no supo nunca cogerle el punto, a diferencia de Rick Carlisle.

Termino con el dato más flagrante: 31 años tiene Monta. Si alguien opinar que este jugador, que en febrero aún machacaba así por encima de Teletovic, está acabado y no merece un contrato discreto —tiene aún pendiente por cobrar 11 kilos de los Pacers— que, por favor, me convenza. Para un servidor, continúa siendo un combo guard con características más que aprovechables para cualquier segunda unidad y al servicio de un técnico que supere la mediocridad.

Posibles mejores destinos: Miami Heat, Memphis Grizzlies, New Orleans Pelicans, Oklahoma City Thunder.

https://youtu.be/nwVK0ivzfeA

Deron Williams

Con Deron seré parco, como su contribución en los pasados playoffs.

Los años no le han hecho justicia y sí mucha mella; por eso los Warriors se frotaban las manos a cada ocasión que abandonaba el banquillo y entraba en pista. Sus defensas eran un pulsera de todo incluido para su par. Deron no está para Currys, pero sí para muchas otras cosas.

Por ejemplo, antes de ser traspasado a los Cavaliers en febrero, venía promediando desde septiembre 13,1 puntos y 6,9 asistencias en los Mavs. Aún no ha perdido todo su olfato ofensivo —35 puntos en abril ante los Heat— y su crossover sigue desencajando cinturas a su paso. Todos recordamos el 2/12 en su carro de tiro en las Finales. Una mala semana, eso es todo. Previamente había cerrado la primavera en regular season con un 41,5% desde la línea de tres.

D-Will, 32 años y aún un magnífico complemento, mire por donde se mire, para cualquier rotación de la NBA.

Posibles mejores destinos: Charlotte Hornets, Utah Jazz, San Antonio Spurs, Toronto Raptors, Philadelphia 76ers.

David Lee

Quiero —necesito— creer que es su lesión de mayo y el recelo que esta suscita, es lo que de lugar a un David Lee todavía sin equipo. El de Misuri no ejerció su opción de jugador con los Spurs porque estos ya se inclinaban por centrarse en desarrollar a David Bertans.

Lee es el mayor de estos tres aquí agentes libres, con 34 años —como dato, Pau Gasol tiene 37—, y sin embargo ha dejado sensaciones más que buenas cada vez que Popovich lo ponía en pista, desatascando a menudo el juego interior de su equipo. Porque eso a Lee siempre se le ha dado fenomenal. Recibir, girar y anotar a gran velocidad contra tablero es algo que todavía no ha olvidado.

En el año 2013/14 promedió 18,2 puntos y 9,3 rebotes. La temporada siguiente, entre una grave lesión en el tendón de la corva y el destape de Draymond Green, nada volvió a ser lo mismo.

Se despidió de Oakland con un anillo y un cambio absoluto en su rol que no ha abandonado desde entonces. Boston, Dallas y San Antonio, en los tres lugares se repitió el mismo patrón: 15-17 minutos de media desde el banquillo, y un rendimiento promedio de unos 7,6 puntos, 3,6 rebotes y un acierto cercano al 60% en tiros de campo; en resumen, un seguro constante y sonante para la segunda unidad.

Las estadísticas avanzadas dicen, además, que viene de capturar el 21,9% de los rebotes habidos cuando hoya el parquet —Kelly Olynyk aún busca ese 21 por ciento—.

https://www.youtube.com/watch?v=3qf2QfAJsBk

¿En serio nadie tiene un par de millones para la mano izquierda de David Lee en toda la NBA?

Posibles mejores destinos: Boston Celtics, Memphis Grizzlies, Houston Rockets, Washington Wizards.


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