¿Son legítimas las quejas arbitrales de Julius Randle?

Árbitros. Son el blanco fácil, pero ello no significa que merezcan cada dardo que les arrojamos. En el caso de Julius Randle, la Liga –dada su susceptibilidad y un marco de la libertad de expresión bastante despótico– seguramente le quite un puñado de dólares en los próximos días.

Yo, por mi parte, paso a intentar quitarle algo de razón, que no toda, respecto a sus recientes quejas con el trato arbitral recibido en los dos últimos encuentros, y especialmente en dos jugadas que pudieron decantar sendos choques. Ambas con Randle como protagonista, ambas pitadas en su contra, y ambas terminando con los Knicks en el bando perdedor. Dos derrotas que, dado el ritmo al que se mueven los neoyorquinos esta temporada, pueden terminar pesando a la hora de dirimir quién juega playoffs… y quién no.

Irving y los Nets

La primera sucedió en la última posesión del duelo ante Brooklyn Nets, y que arrebató a Randle la oportunidad de dar la sorpresa ganando al equipo mejor armado del Este. Tuvo el triple ganador en sus manos, pero otras más rápidas, las de Irving, se interpusieron en su camino, y ahí surgió la discrepancia. Julius volvió a botar el balón, al entender que el contacto del base con la pelota le permitía, automáticamente, llevar esta de nuevo a tierra. Los árbitros, y en particular Scott Foster, entendió que no. Y marcó dobles. Posesión perdida y game-winner por el desagüe.

El ala-pívot protestó airadamente en el momento de oír el silbato y luego optó por morderse la lengua ante la prensa, aunque sus ganas de ‘omitir el tema’ fuesen igual de útiles para manifestar su postura ante lo ocurrido: «Creo que lo mejor es olvidarlo cuanto antes y no decir lo que pienso realmente».

Pero Scott Foster, más de un cuarto de siglo de experiencia arbitral en la NBA a sus espaldas (ahí es nada), no tuvo reparos en desgajar luego qué había pitado y por qué.

Lo que viene a explicar Foster es la fina, pero a su vez nítida, línea, que dictamina cuándo el jugador con balón puede volver a botarlo después de que este haya sido ‘tocado’ por el rival. Y precisamente ahí está el asunto: ‘tocar’ no es lo mismo que ‘robar’, ‘arrebatar’ ni nada que se parezca necesariamente a una deflection. «Se consideró que el defensor tocó el balón, pero no hizo que se escapara o se soltara (de las manos de Randle). Después de eso, cuando el jugador (Randle) cae de nuevo (posando los pies en la madera), no puede botar el balón (a propósito), o driblar, o ser el primero en tocar la pelota de nuevo después de que (hipotéticamente) se le escapase».

Esta versión (que describe con bastante acierto lo que se aprecia en el vídeo en cámara lenta), fue ratificada luego por la NBA en su Last Two Minute Report (informe de los dos últimos minutos), dando la razón al árbitro (algo que está lejos de ocurrir siempre, ya que en este gremio no reina la partitocracia). «Cuando Randle (NYK) salta en el aire, Irving (BKN) hace contacto con la pelota, pero no la ‘desaloja’, y no provocacando que Randle regrese a la cancha con (una nueva) posesión. Por lo tanto, Randle debe pasar o lanzar antes de tocar de nuevo los pies en el suelo. Ya que lo hace con el balón todavía en su poder, son dobles».

Así pues, la Sección VII de la Regla. Nº4, referente a la tipificación del ‘Held Ball‘ (la situación que sí habría habilitado a Randle para botar de nuevo), vemos que no se cumple en absoluto.

Pero es que es más. Si nos fijamos con atención, Randle ni siquiera está todavía plenamente en suspensión cuando Irving contacta con el balón, algo que no marca la diferencia a nivel de reglamento (siguen siendo dobles) al seguir optando el jugador de los Knicks por elevarse en el aire.

En todo caso Tom Thibodeau ya había perdido su derecho al challenge en un momento anterior, aunque como vemos, de haberlo podido emplear, nada habría cambiado. Solo un Randle quizás algo menos caliente tras el paso por las duchas.

Tobias y los 76ers

Y no había terminado el karma con el flamante All-Star todavía esta semana. Tras la dolorosa derrota ante los Nets, tocaba otra ante los 76ers, esta con prórroga incluida y encima cebándose el destino con él, ya que a pesar de los pesares dispuso del tiro ganador que escupió el hierro tras un buen aclarado y un notable pull-up.

Instantes antes de esta última acción fallida, los árbitros, a sus ojos, se le habían vuelto a jugar. Y aquí ya no hay cabida al libro de reglas y una aplicación taxativa del mismo, pues a diferencia de la de Irving y los Nets, ahora es la subjetividad arbitral la que ocupa la totalidad del folio y, viendo cómo se desarrolló el partido, en esta ocasión sí es más factible empatizar (al menos un poco) con el cabreo de Randle.

La controversia se produjo a 5,3 segundos del final de la prórroga, con los Knicks uno arriba en el marcador. Lanzamiento al hierro y rebote que pelea Tobias Harris… y que no logra captura por, a tenor de los colegiados, haberse visto empujado por detrás en el instante de saltar, siendo Randle el ‘empujador’.

Un arbitraje (hasta ese momento) light

«Mal pitado por los árbitros», explotó tras la derrota. «No hubo suficiente contacto como para señalar falta. Después de todas las faltas (no pitadas) de esa naturaleza que hubo, y sí pitar esa y decantar así el partido, es jodidamente ridículo. Tienen que hacer mejor su trabajo. Son ya muchos partidos así»…. multa is coming. Lo lamento Randle.

Y lo lamento de veras porque habiendo contacto (que lo hay) y el suficiente para ser castigado con falta… debemos entender que hay partidos y partidos, noches y noches, momentos y momentos.

El encuentro entre 76ers y Knicks se había estado desarrollando en el contexto de una intensidad por parte de los jugadores que encontró en los árbitros a los cómplices ideales para que esta desplegase sus alas a lo alto y ancho. El listón de las faltas estuvo bajo durante toda la velada, e incluso se vio una acción justo en el arranque de la prórroga en la que Dwight Howard empujaba con descaro a Nerlens Noel en la lucha por el rebote, un gesto que pasaba desapercibido especialmente al encestar Burks su intento de triple.


«Dicen que no pedimos el challege. Dos árbitros», afirmaba un Tom Thibodeau al final del partido que aseguró sí haberlo solicitado (aunque en las imágenes no se ve con claridad en ningún momento que así fuera). «Faltas muy controvertidas (en nuestra contra). Eso es todo lo que voy a decir. Porque es bastante obvio».

En resumen… ¿hay falta de Randle? Sí, la hay. ¿Son comprensibles las quejas de los Knicks? También. ¿Se puede hablar de robo o inquina? No. Por ahora, en absoluto. Sólo dos golpes de mala suerte demasiado en cadena.

(Fotografía de portada de Al Bello/Getty Images)


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