La nueva vida de Tony Parker


La NBA abrió sus puertas a Tony Parker en 2001. En la edición del draft de aquel año, los Spurs seleccionaron en la 28ª posición a aquel imberbe chaval con apariencia enclenque.  En ese momento, muchos consideraban a Parker como la gran promesa del baloncesto galo, algo que había demostrado desde que debutara en 1999, con 17 años de edad, en la máxima división francesa. Sin embargo, ahora tendría que ratificar dicha etiqueta y hacer lo propio en la mejor liga de baloncesto del planeta. Casi dos décadas después, podemos asegurar que superó cualquier tipo de expectativa previamente establecida.

El base francés conquistó cuatro campeonatos de la NBA en San Antonio, donde formó una de las sociedades más prolíficas de la historia junto a Tim Duncan y Manu Ginóbili, dirigidos maravillosamente por Gregg Popovich. A su vez, fue All-Star en seis ocasiones y su nombre incluido en el Segundo Mejor Quinteto de la liga en otras tres. Además, se convirtió en el gran embajador y pionero del baloncesto francés en la NBA. Desde entonces, el jugador galo, como concepto, pasó a convertirse en un producto muy atractivo para los cuerpos técnicos y los ojeadores de toda Norteamérica.

El testigo fue tímidamente recogido por otros jugadores que, al igual que él, se aventuraron a probar suerte más allá del charco. Boris Diaw, Nicolas Batum, Evan Fournier e Ian Mahinmi, entre otros, le siguieron. Rudy Gobert, Frank Nkitilina, Timothé Luwawu-Cabarrot y Sekou Doumbouya representan el presente y, principalmente, el futuro de Francia en la NBA tras la retirada del propio Parker este pasado verano.

“Tony fue probablemente el primero en transformar los sueños en objetivos para los jugadores franceses”, afirmó François Lamy, agente y actual general manager del ASVEL, a Marc Woods de ESPN. “Ver como alguien que no es un atleta monstruoso, una gran estrella, podía tener éxito en la NBA hizo posible que muchos otros jugadores también lo creyeran posible. […] Fue el primero en anunciar sus objetivos. Para él, la NBA nunca fue un sueño. Desde el principio dijo: “Quiero jugar allí, es mi objetivo””.

Una jubilación que no ha supuesto una ruptura completa por el mundo del baloncesto. Mientras quemaba sus últimos cartuchos como profesional comenzó a construir de forma paralela un nuevo perfil, más cercano al bullicio de los despachos que al sonido agudo del parqué. Después de años de éxito en San Antonio, Parker recordó su gran anhelo por poder dirigir un club. Llamó a Gaëtan Müller, también ex-jugador y amigo de la infancia y le preguntó cómo podrían comenzar el proceso de convertir un club prometedor en uno formidable. En 2013, Tony Parker tomaba las riendas del ASVEL Lyon-Villeurbanne, cuya camiseta defendió durante el lock-out de 2011, junto a Müller a través de su compañía GM Sports Consulting.

En 2016 logró su primer título de liga como presidente y un año más tarde añadiría la sección femenina al club. Ambos conjuntos ya se han asentado como las grandes potencias del país, haciéndose con el campeonato doméstico en 2019. Actualmente, el ASVEL está en camino de obtener su tercer título de liga en cinco temporadas, mientras empieza a aspirar a retos mayores. El equipo francés aumentó su presupuesto hasta los 11,4 millones de euros este pasado verano con el objetivo de disputar la Euroliga, competición que se les había resistido durante una década y en la que han puesto gran parte de sus esperanzas. Desde el club han invertido 60 millones de euros con el fin de construir un nuevo estadio que ampliará la capacidad del actual L’Astroballe hasta las 10,500 localidades. Se espera que la construcción finalice en 2023, año en el que Tony Parker, Gaëtan Muller y Francóis Lamy pretenden culminar su gran obra maestra: conquistar la Euroleague.

Paralelamente, los despachos del club recibían en 2017 a Nico Batum como nuevo director de operaciones, forjando, así, un sólido núcleo institucional con el que hacer crecer no solo al ASVEL, sino a todo el baloncesto francés. “Tony es claramente el mejor jugador de baloncesto que ha dado Francia. Ahora se está convirtiendo en el mejor propietario de todos los tiempos “, explicó Batum. “Él está en ese camino. Quiere ganar. Quiere lo mejor. Eso es lo que está tratando de hacer con nuestro equipo para ser el mejor. Me encanta. Me encanta trabajar con él por eso ”.

Proyectos paralelos

La Tony Parker Adequat Academy, situada en el sureste de Lyon, es su otro ambicioso proyecto, con el que pretende fomentar el baloncesto en la región. La academia internacional abrió sus puertas el pasado otoño con la intención de presentar una experiencia educativa más estratificada y personalizada a los estudiantes de secundaria. La escuela, que cuenta en su primer curso con 60 plazas –y la idea de ampliarlas hasta las 400– ofrece una combinación de estudios, deportes y orientación vocacional y laboral que las escuelas francesas no suelen brindar. ASVEL compartirá las instalaciones –que incluyen 400 viviendas, 100 de ellas destinadas a estudiantes con bajos ingresos– con otros estudiantes y atletas que asistan a la escuela. Además, la academia incluye otros programas educativos de distinta temática tales como cursos de extensión universitaria, e-sports y música.

Para Parker, cada pequeño detalle en su modelo de expansión en Lyon se ajusta a su objetivo de “devolverle a Francia y al baloncesto francés todo lo que le dio a él”, en palabras de su hermano Terence Parker, segundo entrenador del ASVEL. Al mismo tiempo, el mejor ‘9’ en la historia de los Spurs ha dado comienzo a otros proyectos que le han mantenido constantemente viajando entre Francia y Estados Unidos. El año pasado se convirtió en el propietario de la estación de esquí de Villard-de-Lans, mientras que en San Antonio es asesor financiero de la empresa consultora NorthRock. En la propia ciudad, su actual esposa, Axelle Francine, es dueña de un spa médico y planea abrir varias tiendas en Paris y Lyon. “Amo ambos países y tengo lo mejor de ambos mundos”, declararía Parker en una reciente entrevista para la revista GQ. No es de extrañar pues que, en el partido celebrado en París que enfrentó a Bucks y Hornets el pasado 24 de enero, su nombre copara toda la atención por encima incluso de leyendas como Abdul-Jabbar o Mutombo.

Aún cuando su carrera como presidente acaba de comenzar y los objetivos con el ASVEL se agolpan en la puerta de su despacho, Tony Parker ya ha definido cuál sería su gran logro como business-man: ser dueño de una franquicia de la NBA. “Es algo que siempre he soñado. Todavía es un sueño lejano, pero nunca se sabe”.

(Fotografía de portada de Di Yin/Getty Images)


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