Los Memphis Grizzlies y los ‘defectos’ del éxito


Quién le iba a decir a la plantilla de los Memphis Grizzlies que sufriría en sus propias carnes el lado más amargo del éxito. Del triunfo precoz, inesperado. Del artista que irrumpe con fuerza en un panorama todavía no preparado para la ruptura que supone la llegada de una nueva vanguardia.

El equipo dirigido por Taylor Jenkins se ha mostrado incapaz dentro de su propia capacidad para colarse en una fiesta a la que no estaba invitado. Al menos no todavía, aparentemente. Por supuesto, no es una crítica, sino más bien un halago. Los Grizzlies se han colado en los playoffs mucho antes de lo esperado. Allí, sin embargo, ha florecido la realidad de los Grizzlies: un proyecto prometedor que, de momento, no dispone de las piezas necesarias para erigirse como una verdadera amenaza. Seguramente, porque ni la propia directiva esperaba que la nueva horneada sería capaz de tomar tan rápido el relevo del Grit-and-Grind.

Los Grizzlies se encuentran al borde de la eliminación tras sucumbir por segundo partido consecutivo ante los Utah Jazz en el FedExForum. El 3-1 que luce en la eliminatoria no recoge con total fidelidad lo difícil que han puesto las cosas los osos al mejor récord de la temporada. A la hora de la verdad, no obstante, se ha impuesto la lógica. Aquella que separa el lustro de diferencia en la cocción de un equipo y el otro.

Porque los precoces Grizzlies han estado muy cerca de completar la gesta en los dos encuentros disputados en casa. Ha sido en los momentos clave donde les ha faltado lo que sí tiene Utah: mayor experiencia, efectividad en el clutch, mejor control de las situaciones y un amplio abanico de recursos ofensivos, especialmente desde el triple, para hacer daño. Por encima de todo ello, un Donovan Mitchell que amenaza con emerger como la gran némesis de Memphis.

Más allá del exigente desafió que supone el escolta –el único triunfo coincidió con su ausencia en el Game 1–, los Grizzlies han plantado cara a los Jazz en todos los ámbitos. Salvo en uno: el acierto exterior.

 Game 1Game 2Game 3Game 4Global
Utah Jazz12/47 (25,5%)19/39 (48,7%)19/43 (44,2%)17/34 (50%)67/163 (41,1%)
Memphis Grizzlies7/20 (35%)8/23 (34,8%)13/41 (31,7%)10/35 (28,6%)38/119 (31,9%)

Los Jazz han anotado una media de siete triples más por partido, lo que supone una desventaja natural de 21 puntos a la que han tenido que hacer frente en Memphis. Mientras tanto, han sido superados por una media de 9,6 puntos en las tres derrotas consecutivas, lo que pone de manifiesto cuán de importante ha sido el acierto exterior para el devenir de la serie. “Son un gran equipo y te hacen pagar tus errores”, admitiría Ja Morant tras el cuarto duelo. “Simplemente, fallamos demasiados tiros.” El resto de factores apuntan a la batalla mental citada por Mitchell o los diversos ajustes de Quin Snyder para limitar la producción de Morant y frenar las letales transiciones de los Grizzlies, así como su impacto en el rebote ofensivo.

Los Jazz finalizaron la regular season con el mayor volumen de triples anotados (16,7) y el cuarto mejor porcentaje de acierto (38,9%). En esta primera ronda de playoffs no solo han mantenido la cantidad de aciertos (16,8), sino que, además, han incrementado su efectividad hasta el 41,1%. Por su parte, Memphis apenas está anotando 9,5 tiros de tres puntos por velada, con el tercer peor porcentaje de acierto (31,9%). En temporada regular les había ido un poquito mejor: 11,2 triples y un 35,6% de efectividad.

La gran virtud del equipo de Utah es su variedad de recursos y múltiples anotadores. Mike Conley, Donovan Mitchell, Bojan Bogdanovic y Royce O’Neale son una constante amenaza exterior, aprovechando la circulación del balón, el espaciamiento y los bloqueos de Rudy Gobert. Un sistema que replican, a menor escala, los suplentes, con Derrick Favors como eje interior y Georges Niang, Joe Ingles y Jordan Clarkson como ejecutores.

Por su parte, los Grizzlies no son capaces de mantener el intercambio de golpes con la primera unidad. Curiosamente, es Jonas Valanciunas el componente del quinteto titular que mejor acierto exterior tiene (36,8%) pero con un volumen de intentos menor que sus compañeros. Dillon Brooks, Kyle Anderson, Jaren Jackson Jr. y Ja Morant se sitúan todos ellos por debajo del 36%. En playoffs, esta cifra cae al 33,3% del tope establecido por Brooks.

Así, Grayson Allen, De’Anthony Melton y el rookie Desmond Bane componen el tridente exterior de mayor peligro de los Grizzlies, pero, hasta entonces, han comprendido el rol de jugador de relevo desde el banquillo.

Los cinco titulares de Memphis han rendido a un gran nivel durante la serie. Pero cada vez que han intentado tomar las riendas, los Jazz has respondido con un bombardeo exterior que no han podido contrarrestar. De este modo, la única receta para lograr la clasificación para Semifinales de Conferencia supondría rozar casi la perfección colectiva. Y en un equipo tan joven, todavía inmerso en el proceso de construir una identidad y rodearla de todas las piezas afines, esto se presenta casi como una quimera.

Así, hay poco que reprochar a los de Tennessee más allá de su descaro para quemar etapas a marchas forzadas. La explosión de la plantilla ha sorprendido a la gerencia, aún sumida en los menesteres propios de ir adaptando el roster de forma paulatina a las necesidades y carencias que vayan surgiendo.

Solo dos temporadas después de desmantelar la etapa previa, los Grizzlies han demostrado su gran potencial, cerrando su clasificación para los playoffs tras apear a los Golden State Warriors, donde, ahora, están ofreciendo una gran resistencia al empuje de los Jazz.

A sus 21 años, Ja Morant está recopilando méritos para ser considerada una estrella en ciernes, mientras que Dillon Brooks se ha establecido como el corazón y alma del equipo, así como una pieza muy valiosa en ambos lados de la cancha. A su vez, Jaren Jackson Jr., está luchando con las lesiones previas para acoplarse por completo al sistema, impulsar su nivel y demostrar por qué fue seleccionado en la cuarta posición del draft de 2018. Además, otros componentes de la plantilla como Kyle Anderson, Jonas Valanciunas, Grayson Allen, Tyus Jones o Desmond Bane han cumplido o, incluso, superado las expectativas generadas.

El resultado de este estupendo trabajo colectivo fue situar al banquillo de los Grizzlies en el Top 5 en puntos, rebotes, asistencias, robos y tapones durante la temporada regular. Además, ningún otro equipo sumó tantos réditos ni fue tan peligroso en transición. Así, todo confluye en la figura de Ja Morant.

Su verticalidad para superar a su rival, hallar el carril directo al aro y ejecutar en transición exige unos complementos adecuados. Demostrado que el equipo puede competir, ahora es necesario instalar una actualización. Y esta, seguramente, apunte a rodear al base de mejores tiradores para ampliar sus virtudes y explotar el spacing.

Este es uno de los próximos pasos que deberían tomar en Memphis. Del mismo modo que los Jazz necesitaron de varios años para hallar los ajustes correctos mediante la incorporación de los Bojan Bogdanovic, Mike Conley, Jordan Clarkson y compañía.

Una ambiciosa empresa que, seguramente, les lleve un par de años. Por supuesto, el enorme potencial invita a lanzarse de lleno a la piscina. Quién sabe si, antes de lo esperado, los rivales observan a los Grizzlies de la misma manera que, ahora, estos lo hacen con los Jazz: con la madurez suficiente para sentirse superiores y encarrillar una eliminatoria por muy difícil que lo ponga el oponente.

(Fotografía de portada de Justin Ford/Getty Images)


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