Los Rockets de Olajuwon: dos títulos seguidos en ‘Cluch City’


Somos lo que hacemos de forma repetida. Por tanto, la excelencia no es un acto, sino un hábito, rezaba Aristóteles. En el caso de los Rockets del primer lustro de los años 90, no se trató solo de perseverancia y entrega, sino también de una lucha contra los elementos y la propia lógica imperante en la NBA.

La primera e inesperada retirada de Michael Jordan había permitido que otros comensales se unieran a una fiesta de carácter exclusivo durante los últimos tres años. El debilitado régimen autoritario de los Bulls fue aprovechado por Houston para tomar el testigo tras unas maratonianas Finales ante los Knicks solventadas después de siete partidos. Leslie Alexander estrenaba su recién condición de propietario con el campeonato y toda la ciudad de Houston se instaló en un estado de embriaguez que se prolongó durante meses.

Si el título de 1994 había sido difícil de conquistar, el camino hacia el segundo entorchado se convertiría en una prueba de supervivencia más propia de un libro de Emilio Salgari. Era el precio a pagar por hacer historia.

Las bases del equipo eran más que sólidas y la temporada 1994-95 dio comienzo con el mismo elenco de personajes que la anterior. Apenas un par de pinceladas con las que terminar de perfilar un lienzo en cuyo centro lucía, imponente, Hakeem Olajuwon, como si el Carlos I de España de Tiziano se tratase. Nadie hasta entonces había logrado lo que el pívot nigeriano en aquel histórico 1994: campeón de la NBA, MVP de las Finales, MVP de la temporada y el premio al Defensor del Año. Junto a él, escuderos de lujo como Otis Thorpe, Kenny Smith —hoy en día omnipresente en TNT—, Vernon Maxwell, Robert Horry, Carl Herrera o Sam Cassell.

En el imperio de Olajuwon no se ponía el sol y la inercia positiva permitió a los de Texas iniciar el curso con un balance de 9-0. Inmaculado, pero aún lejos del 15-0 que habían firmado un año antes, igualando el mejor arranque en la historia de la NBA, vigente desde 1948, y que no sería superado hasta la temporada 2015-16 por aquellos históricos Warriors del 73-9.

La tranquilidad de las primeras semanas de competición dio paso a un intenso dolor de muelas según se acercaba el parón por el All-Star Weekend. Más bien, una montaña rusa de frenético recorrido y desenlace incierto.

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