Una prueba de fuego para Luka Doncic y Kristaps Porzingis


Los Mavericks se enfrentarán a Los Angeles Clippers en la primera ronda de los playoffs por segundo año consecutivo. Una serie en la que hay en juego mucho más que la diferencia entre avanzar hacia la siguiente ronda o irse a casa a las primeras de cambio.

Los últimos meses de actualidad en Dallas se han visto salpicados por el aparente distanciamiento entre sus dos grandes estrellas. Luka Doncic y Kristaps Porzingis habían reforzado su vínculo durante el aislamiento en Orlando el pasado curso pero este se ha ido deteriorando a lo largo del actual de forma paulatina.

Las razones no han trascendido a la esfera pública pero quizá hayan tenido algo que ver los constantes rumores de traspaso que han perseguido a la figura del letón, confirmando, si todavía quedaba algún tipo de duda, la total apuesta por Doncic como eje principal del proyecto.

Esta creciente situación obligó a Mark Cuban a comparecer ante los medios de comunicación hace unas semanas. De forma concreta, en una entrevista para The Athletic, el propietario señaló que la relación entre ambos es “tan buena y sólida como la que puedan tener dos compañeros de trabajo en cualquier empresa”, dando a entender la existencia de tiranteces, pero no las suficientes como para que estas afecten directamente al rendimiento deportivo. En esta línea siguieron unas declaraciones del propio Porzingis para Radio Marca: “Nunca he tenido problemas con mis compañeros de equipo fuera de la cancha.” Sin embargo, el tono apagado y seco con el que se realizaron sugieren que no quería profundizar mucho más en el asunto, ya fuera por evitar un conato de incendio a pocas semanas de los playoffs o por el cansancio propio que supone ser cuestionado de forma reiterada sobre un mismo asunto.

El hecho de que Cuban haya tenido que salir al paso confirma que, al menos, cierta preocupación sí que hay sobre la relación de los dos jugadores. El dueño añadiría en aquella entrevista que “con el tiempo las relaciones mejoran, especialmente si un equipo está ganando.” En efecto, las doce victorias conseguidas en los últimos 16 partidos desplazaron este malrollismo hacia menesteres más optimistas. Ahora, sin embargo, la llegada de los playoffs implica devolver el contador de nuevo a cero.

Enfrente tendrán a uno de los grandes contenders de la Conferencia Oeste, lo cual dificulta una medición real sobre las causas de una hipotética eliminación. Esta puede ser, por un lado, resultado natural de medirse a un equipo con mayor talento y profundidad o, por el otro, la muestra evidente de que la conexión de la dupla no es capaz de devolver los resultados esperados y elevar el potencial del equipo.

¿Con o sin Porzingis?

Si el fortalecimiento de la relación de ambos depende de una victoria ante Los Angeles Clippers en playoffs, Doncic y Porzingis tendrán que cultivar una asociación fructífera en la cancha que, de momento, no han podido completar de manera consistente. Cuando el ala-pívot recaló en Dallas en febrero de 2019, gerencia y cuerpo técnico se relamieron ante una pieza que veían como un complemente ideal e instantáneo para el esloveno.

Lo cierto es que la ecuación funcionó a medias: los Mavericks finalizaron la temporada 2019-20 con el mejor ataque de toda la liga (115,9 puntos por cada cien posesiones). Sin embargo, este buen rendimiento no ha mantenido su línea ascendente y los movimientos realizados tampoco es que hayan ayudado a mantener un equilibrio o corregir de manera notable las debilidades del roster.

De este modo, la serie contra la franquicia angelina se presenta como un punto de inflexión crucial para los dos y para el futuro del proyecto. El camino puede divergir en dos frentes: uno que demuestre que ambas estrellas pueden coexistir o aquel que confirme que un traspaso por Porzingis sirve para zanjar el asunto y, a su vez, reforzar las carencias del equipo. Todo ello mientras la amenaza de nuevas lesiones merodea sobre el American Airlines Center.

A pesar de estas disputas, Doncic y Porzingis han mostrado ser un tándem sólido y muy efectivo cuando completan esas situaciones en las que son capaces de explotar sus virtudes. De las 567 asistencias repartidas por Luka esta temporada, 91 han sido disfrutadas por el letón, cifra tan solo superada por las 95 a favor de Tim Hardaway Jr. Gran parte de estas conexiones se producen tras bloqueo directo, desde donde parte el 47,7% de las posesiones de Doncic, séptimo máximo registro de la liga.

551 de los bloqueos recibidos han llevado la firma de Porzingis, lo que se traduce en tres posibles desenlaces: penetración a canasta de Luka para tirar o asistir a un tirador, pick-and-roll para la finalización del ala-pívot o pase hacia este en el pop para lanzar de tres. Es en el pick-and-roll donde han recogido más brotes verdes: 1,18 puntos por posesión, máximo registro de la competición entre todas aquellas parejas con al menos 300 intentos, según ESPN.

Así, no es de extrañar que el offensive rating de los Mavericks cuando ambos comparten pista se dispare hasta los 118,2 puntos por cada cien posesiones. El problema es que, a cambio, se sacrifica rendimiento defensivo. La ecuación, muy simplificada, es la siguiente: los de Texas atacan mejor cuando coinciden en cancha, pero su rendimiento defensivo es notablemente superior en aquellos minutos en los que solo uno está jugando.

 Off. RatingDef. RatingPorzingis TS%Doncic TS%
General114,6112,358,2%58,7%
Doncic+Porzingis118,2117,763,8%64,7%
Solo Doncic114,5107,855,3%
Solo Porzingis109,2106,749,8%

Una posible explicación a esta situación se halla en el mismo mecanismo que utiliza la pareja para hacer daño en las líneas defensivas rivales: el pick-and-roll. Doncic es propenso a caer en los bloqueos y no rectificar para perseguir su marca. A su vez, las limitaciones de Porzingis en cuanto a velocidad le empujan a recular hacia la pintura, lo que desencadena en situaciones de dos contra uno y sus consiguientes desajustes.

La estadística avanzada secunda este escenario. De los diez mejores quintetos de los Mavericks en cuanto a Net Rating (con un mínimo de 30 minutos disputados) solo tres de ellos incluyen a los dos jugadores: el cuarto, el noveno y el décimo. Defensivamente, solo uno de los diez mejores incorpora de manera conjunta a Doncic y Porzingis. En ataque, todo lo contrario: la pareja comparte cinco de las seis lineups más fructíferas.

De cara a la serie contra los Clippers, Rick Carlisle puede minimizar este problema gestionando de forma minuciosa los minutos de la dupla y situando a otro defensor como Josh Richardson o Dorian Finney-Smith sobre el generador de juego rival, principalmente cuando este sea Kawhi Leonard o Paul George. Aún así, se trata de un hándicap recurrente que será difícil de solucionar sobre la marcha, en plenos playoffs y ante un rival de tal entidad.

En definitiva, Dallas tiene mucho que demostrar a lo largo de la eliminatoria, tanto a nivel competitivo como de estudio interno sobre posibles decisiones a tomar en un futuro a corto plazo.

(Fotografía de portada de Ashley Landis-Pool/Getty Images)


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