Warriors – Cavs: ¿último partido del año?

Bueno, pues ya podemos decir que hoy podríamos estar ante el último partido de la NBA de esta temporada. Eso o continuar dándole emoción a unas Finales que ahora mismo parecen estar más que decantadas a favor de los .

El caso es que hemos llegado a un momento clímax para ambos luchadores que, en el fragor de la batalla, ven como su objetivo pende tan sólo de un hilo calificado con el nombre de Game 5.

Ganar será una misión con muy diferentes resultados según quien lo consiga; y, mirándolo con la máxima retrospectiva posible, lo cierto es que los de van a seguir en una situación muy complicada incluso aunque arranquen un triunfo esta noche. La realidad es así.

Cómo llegan

Bien, las sensaciones de uno y otro equipo están siendo diferentes; muy diferentes. Un servidor tenía meridiano que el desgaste que habían sufrido los Warriors en su tortura del Oeste iba a dejarles desgastados, casi sin aliento. Encima si veía en paralelo que los Cavs iban pavoneándose por su Conferencia casi sin un rival que les pusieran en aprietos (y prolongados) aprietos, mi mente solamente pensaba: si tuviera que jugarme mi dinero, a buen seguro lo habría hecho por los de Ohio.

Pero mi habilidad como tipster quedó reducida a la nada al ver el primer partido de estas Finales. Comentaba con algunos de mis amigos que el Game 1 sería mucho más importante de lo que parecía para evaluar lo que iba a pasar el resto de la eliminatoria.

Normalmente esto es un pensamiento algo utópico, puesto que la serie se compone de otros seis partidos más repletos de oportunidades; y cuando en ese primer duelo se apreció cómo los Warriors daban un golpe encima de la mesa, obviando por completo cualquier tipo de cansancio físico y tirando de jugadores de segunda línea para dar la sentencia final a los Cavaliers, uno no dejaba de salir de su asombro. Vamos, que ni los mismos jugadores de Cleveland se esperaban algo así.

Desde entonces, y viendo poco a poco como un tal ha ido cobrando importancia en la serie, lo que desprenden los Warriors es un aroma a caballo ganador que se puede oler a kilómetros. Incluso desde Ohio.

Oakland, tierra de (no) oportunidades

Hablar de Golden State es hablar de un fortín. Sin retrotraernos a la temporada regular, sólo con ver que en Playoffs los únicos que han logrado arrancar un triunfo del Oracle Arena son los Thunder, habla muy mucho de lo que supone para los de Steve Kerr jugar como locales.

Por muy negras que se pongan las cosas, el Oracle tiene ese factor reactivante que conecta de un modo único a su afición con los jugadores. Aunque casi podríamos decir que el fuego que desprenden Curry, y compañía es el estímulo necesario para hacer vibrar a los que allí se sientan a ver tal espectáculo.

Los Cavaliers saben que este es un factor nada desdeñable, y deben entrar muy enchufados al partido para evitar que se les pueda ir desde el comienzo. Si pueden neutralizar ese ritmo inicial, tendrán un gran paso dado. Y ahí la experiencia de en jugar en cualquier cancha y con multitud de responsabilidad va a ser la muleta para los de Lue.

No Green, no party

El Big Three de los Warriors verá como es menos Big y, sobre todo, nada Three; y además de un modo bastante extraño para los locales.

Como comentaba esta mañana Alberto, los Warriors están aún por verse sin la participación de , suspendido para este quinto encuentro. El batallador jugador solamente se ha perdido un partido en lo que va de temporada, por lo que evaluar su baja es casi como escribir con una venda puesta.

Lo cierto es que, si por algo destaca Green, es por su aporte de intensidad, que le hace una pieza irremplazable en el puzzle de Kerr. Es casi como el interruptor que, tras pulsarlo, hace que los Warriors se conviertan en otro equipo: uno mucho más aguerrido a ambos lados de la cancha.

Su no presencia es toda una oportunidad para los Cavaliers, quienes deben aprovechar en la pintura para abrir hueco y marcar diferencias. Eso en ataque; mientras que en defensa tienen dos opciones. La primera pasa por neutralizar a Curry y Thompson, pero eso puede llevar a dejar solos a otros jugadores exteriores como , o , dispuestos a coser a puntos a su rival.

La segunda, vuelve a pasar por neutralizar algo menos a los Splash Brothers, y además no quitar ojo al resto de estiletes que les rodean. Obviamente lograr esto es muy complicado, de ahí que se cuenten con los dedos de las manos las veces que los Warriors han caído este curso.

LeBron, la noche es tuya

Hoy se espera mucho de LeBron James. Muchísimo. Si hay un día en el que los focos están puestos sobre él y sobre lo que hace, es éste. El alero ha de demostrar que está preparado para superar una situación límite como ésta, contrarrestando el poder ofensivo que tiene enfrente y además aportando lo suyo de cara al aro. Vamos, una misión más que enmarañada.

LeBron debe capitanear lo que suceda en pista, acaparando toda la parte del juego que sea necesaria para lograrlo. Hay que echar el resto, aunque sea asumiendo casi cada opción de ataque en su favor.

Pero James no puede batirles él solo. Va a necesitar más de para generar ese tándem dentro-fuera que equipare fuerzas; va a necesitar que todos den más de sí en cada minuto del partido; y va a necesitar que surja desde el imprevisto algún jugador destinado a tener su gran noche. Algo que no estuviera en el guión y sea capaz de desarbolar lo que ya se esperan por defecto los Warriors.

A pesar de la derrota en el cuarto partido, los Cavaliers lograron limitar a un 40,7% en tiros de campo a los Warriors, el cuarto porcentaje más bajo en sus Playoffs. LeBron y compañía deberán realizar una tarea similar, añadiendo a la fórmula los casi 13 triples que están promediando por encuentro. Hoy es el día para estar finos de nuevo.

Que comience el rock and roll.


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