Abdel Nader, Rookie del Año en la D-League

No es que ser nombrado como mejor jugador de la Liga de Desarrollo garantice automáticamente un salto exitoso al peldaño superior, la NBA. Y eso es porque entre la D-League y la NBA, hay mucho más que un solo peldaño; varios pisos y, si me apuráis, algún salto de cornisa de por medio.

Hasta el momento, desde que comenzó a entregarse este galardón en 2001, jugadores que se alzaran con él y luego tuvieran un mínimo de trayectoria reconocible en la mejor liga del mundo, los que nombramos a continuación: Will Bynum, Louis Amundson, Alonzo Gee, Robert Covington, Tim Frazier. El último había sido Quinn Cook, que ha firmado recientemente con New Orleans Pelicans y le deseamos la mejor de las suertes.

De los demás, sólo Gee puede presumir de unos números más o menos decentes, y a la espera de todo aquello que nos puedan aportar dos jugadores prometedores como Covington y Frazier.

Pues bien, ya tenemos a un nuevo figurante para los anales de esta sección:  elección 58º del pasado Draft también a cargo de los , fue enviado a desarrollarse a la cantera como consecuencia de la superpoblación de aleros en su plantilla. Parece que hay madera de buen jugador en el talento egipcio. Con sus 23 años y jugando para los  —los cuáles aún siguen vivos en sus respectivos playoffs, ya que jugarán las Finales de Conferencia ante los Raptors 905—, ha promediado este curso 21,3 puntos, 6,2 rebotes y 3,9 asistencias en 40 partidos, ayudando a que su equipo alcanzara un récord de 29-21.

Talento y pasaporte

Su gran virtud, como podemos ver, es la anotación. Ha superado los 30 puntos en cinco ocasiones, por lo que ese filón puede ser el atractivo que logre catapultarle en un futuro inmediato hacia su primera oportunidad en el Olimpo del baloncesto. Además —y este dato no pasa por alto en un mundo que es mitad deporte mitad negocio— Nader se ha convertido en el primer jugador no norteamericano que gana este galardón; y ya sabemos lo tentador que resulta en algunas franquicias de la NBA el tener un jugador en sus filas de pasaporte internacional; y más todavía de un gran país sin ninguna representación en la la Liga como es Egipto.

Desde que entre los años 1990-95 Alaa Abdelnaby jugara hasta en cinco equipos de la NBA, —Trail Blazers, Bucks, Celtics, Kings y 76ers— la nación egipcia no ha tenido eco alguno en la cima del deporte de la canasta.